El tren: modelo de transporte
Esteban Szabados | San Pablo@|Mi esposa y yo habíamos llegado temprano al supermercado porque ella había faltado a su clase de pilates. Aprovechamos también la tranquilidad que hay de siete a ocho de la mañana, cuando está más vacío el comercio porque en una ciudad tan grande como San Pablo hay horas pico que conviene saltarse.
En el pasillo de las góndolas de los aceites me encontré con un vecino que, generalmente, llega menos cuarto, a las siete menos cuarto. Es uno de los primeros en entrar al establecimiento.
No va solamente para hacer la compra semanal, sino que aprovecha también ese tiempo para socializar.
Intercambiamos algunas informaciones en una charla un poco apurada por el tiempo corto porque yo necesitaba ir a trabajar. Él, sin embargo, ya está jubilado y le sobran momentos de desconexión.
Claro que salió con el tema de la guerra contra Irán y, por supuesto, la consecuencia directa en los precios de los combustibles.
En una estación de servicio cercana a mi casa el litro de la gasolina común está a R$5,94 (47,52 pesos uruguayos) y el diesel a R$6,74 (53,92 pesos uruguayos). La subida del precio del diesel ha sido del 20% y de la gasolina del 5,5%. No obstante, el etanol a R$3,70 (29,60 pesos uruguayos) ha tenido una rebaja del 13% en 2026, por la zafra récord de la caña de azúcar. Este biocombustible está acaparando el mercado de los comburentes por su abaratamiento.
Luego, don Antonio me explicó la conspiración que hay contra el tren en Brasil -que otros conspiranoicos ya me la habían contado- para favorecer los vehículos automotores y su poderosa industria.
Hoy en día si uno quiere viajar en tren de San Pablo hacia el interior, lo más lejos que llega es a la ciudad de Jundiaí, a 60 kilómetros.
Claro que no es una conspiración, creo que aún nadie ha tomado la decisión política de promover el tren como un modelo de transporte limpio, efectivo, eléctrico, con futuro y competitivo. Y además, un modelo de desplazamiento que evita depender de los combustibles fósiles.
En fin, actualmente, los países del primer mundo y los emergentes como India y China poseen grandes redes de vías de trenes para la población y el transporte de productos. Parece una tendencia.




