Los argentinos ya están de fiesta: "Si se pierde igual se disfruta"

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Desde antes de la que comenzara el encuentro, ríos de gente ya fluían hacia el emblemático Obelisco en el centro de la ciudad.
Con Lionel Messi multiplicado en tatuajes, murales y carteles, la incontenible hinchada de Argentina baila y vitorea a su selección desde bares, calles, plazas y viviendas de todo el país mientras ven el partido de su selección ante España que tiene lugar este domingo en las afueras de Nueva York.
Desde antes de la que comenzara el encuentro, ríos de gente ya fluían hacia el emblemático Obelisco en el centro de la ciudad, con camisetas y banderas albicelestes, sonando vuvuzelas y ondeando banderas, mientras en la gran avenida 9 de Julio los automóviles sonaban las bocinas al pasar.
"Vinimos especialmente desde Asunción para vivir esto", contó a la AFP Luis de la Peña, de 51 años, un argentino que vive en Paraguay. "La emoción de llegar de nuevo a una final es espectacular. Y si se pierde, igual se disfruta: ¡de 48 selecciones llegaron sólo dos!".
Desde temprano escaseaban los ómnibus y muchos negocios que suelen abrir los domingos bajaron las persianas al mediodía para permitir que sus empleados llegaran a sus casas a ver el partido.
En tanto, en otro punto de la ciudad, Juan Ignacio Brizzio coincide: cuando la selección ganó la Copa en Catar en 2022 había otra carga emocional porque hacía más de 30 años que la selección no triunfaba en el mundial, dice el diseñador gráfico de 49 años en un bar del adinerado vecindario de Palermo. "Ahora todo que se gana es extra", comenta.
Además, ya le ganaron a Inglaterra en la seminifinal, que para muchos es lo que más cuenta debido a la carga simbólica que tuvo aquel encuentro por el diferendo con Gran Bretaña por las islas Malvinas y el recuerdo de los históricos goles de Diego Maradona en 1986.
En la plaza del Obelisco, entre el mar de banderas albicelestes, se veía algunas peruanas y venezolanas. Muchos lamentaron la campaña de odio en redes sociales contra la selección, que se extendió hacia los argentinos como pueblo y consideran una forma de xenofobia.
El partido "es muy importante para todos los argentinos e incluso viendo que hay una campaña antiargentina inmerecida. Con el amor de muchos países del mundo y con todos los argentinos por lo menos unidos una vez cada cuatro años... Que no nos venzan los nervios".
En un bar céntrico atiborrado de gente en las mesas o sentados en el suelo, todos atentos al televisor y el corazón en la garganta, un mexicano contó a la AFP que viajó especialmente para ver la final en Buenos Aires.
"El mexicano y el argentino nacen donde quieren. Yo no creo en esa rivalidad, ambos son países muy lindos y no me puedo perder el último de Messi con Argentina, y qué mejor que hacerlo en una Final del Mundo en un país que tanto quiero", dijo Alfonso Basurto, de 28 años, con una cerveza en la mano.
En el barrio popular de Barracas, al sur de Buenos Aires, las banderas ondean en los balcones y el frío y la lluvia no detuvieron los asados. Un grupo de unos 30 amigos que vio todos los partidos del mundial pasado y de este juntos improvisó una carpa para poder poner la carne y los chorizos a la parrilla.
"Los argentinos lo vivimos con tensión porque la victoria se nos hace esquiva a veces no solo en el fútbol, pero cuando sucede la descarga es total", contó a la AFP Ezequiel Homero, un comerciante de 42 años mientras empuña un fernet, una bebida italiana reconvertida por los argentinos en un trago popular.
En 2022, unos cinco millones de personas salieron a recibir a los campeones de Catar.
Luego de siete victorias en siete partidos, varias con remontadas y goles agónicos, se espera que millones vuelvan a recibir al equipo en el aeropuerto cuando lleguen a Buenos Aires, incluso si lo hacen con las manos vacías.
El presidente Javier Milei no viajó a Nueva York por superstición: en Argentina, es "cábala" repetir siempre las mismas acciones en cada partido para conseguir el mismo resultado.
También ofreció a los jugadores el balcón de la Casa Rosada -la casa de gobierno- para un eventual encuentro con los hinchas en caso de victoria, aunque prometió mantenerse lejos de la celebración para no politizarla.
Además, esperando una ola humana que se congregue frente a la casa de gobierno para festejar tras el partido, cualquiera sea el resultado, el ejecutivo ordenó retirar un monumento a los fallecidos por el covid-19 que se erige en las inmediaciones y que está repleto de piedras.




