Más presión sobre Cuba: Estados Unidos acusa al régimen de liderar una campaña de “espionaje y subversión"

Se ve un bicitaxi en una calle de la ciudad de La Habana, capital de Cuba. · Imagen: El País · Ver original
Estados Unidos acusó ayer lunes a Cuba de haber liderado una campaña de “espionaje y subversión” dentro de su territorio durante casi siete décadas, en un informe que supone un nuevo aumento de la presión sobre la isla comunista. Cuba ha liderado “una campaña que se ha infiltrado en las más altas esferas del gobierno de Estados Unidos”, además de reclutar y formar “generaciones de activistas” y respaldar el “terrorismo de izquierda”, acusa el informe del Departamento de Estado.
El gobierno de Donald Trump no oculta que quiere un cambio de régimen en la isla comunista, que vive su peor crisis económica en décadas.
El régimen de Cuba acaba de impulsar reformas económicas, pero el secretario de Estado, Marco Rubio, las considera insuficientes. El informe, de 100 páginas, reconoce que “La Habana nunca tuvo la capacidad de derrotar a Estados Unidos en un conflicto armado convencional”.
“En cambio, los cubanos perfeccionaron un nuevo modelo para una larga guerra de desgaste, organizado en torno al espionaje, la infiltración, el sabotaje, redes de aliados y una infraestructura revolucionaria diseñada para volcar a Estados Unidos contra sí mismo”, indicó el Departamento de Estado.
Trump ha señalado en repetidas ocasiones que el régimen cubano podría ser el siguiente, después de Venezuela. Este año, tras la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, Estados Unidos impuso un bloqueo petrolero de facto que ha puesto a la isla, ya muy debilitada económicamente, contra las cuerdas.
Estas nuevas acusaciones del Departamento de Estado resumen años de informes de los servicios de inteligencia estadounidenses, que a su vez estuvieron detrás de operaciones como la fallida invasión de la Bahía de los Cochinos en la isla, en abril de 1961.
Rubio, de orígenes cubanos, habló la semana pasada en una reunión internacional sobre “el terrorismo político”, que a su juicio está dominado por la extrema izquierda. En esa reunión Rubio mencionó, entre otros, al Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros (MLN-T) como ejemplo de un grupo de extrema izquierda.
El Departamento de Estado contabilizó la asistencia de 66 países a esta reunión en Washington. Rubio considera que ese “terrorismo de extrema izquierda” vuelve a ser la principal amenaza violenta, no estatal, a nivel mundial, tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 y las más de dos décadas de yihadismo.
“El asalto de Cuba contra Estados Unidos nunca fue, en esencia, una disputa sobre política económica, soberanía ni siquiera sobre la posesión de un territorio concreto. Fue una revolución contra la civilización occidental misma” asegura el informe.





