Vaca Muerta gana terreno en Uruguay: el petróleo argentino se consolida como pieza clave para Ancap

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El desarrollo de la formación no convencional de Vaca Muerta, en Argentina, está transformando el mapa energético regional y reconfigurando de manera profunda la operativa de la refinería de La Teja en Uruguay.
Lo que hace unos años eran operaciones puntuales han dado paso a un flujo comercial constante y creciente, que permite al país diversificar sus fuentes de suministro y reducir su exposición ante mercados extracontinentales.
Este vínculo estratégico se consolidó recientemente con un hito logístico de importancia: la llegada el mes pasado de un cargamento de unos 800.000 barriles de crudo Medanito, que inauguró la nueva infraestructura marítima instalada por Ancap en la Terminal del Este, frente a las costas de José Ignacio, según informó el medio argentino Río Negro.
La empresa viene profundizando una estrategia de regionalización del abastecimiento de crudo, en línea con tendencias globales orientadas a fortalecer la seguridad energética y reducir riesgos logísticos y de suministro, destacaron sus autoridades semanas atrás en la Conferencia Arpel 2026 realizada en Buenos Aires. Este cambio implica una diversificación efectiva de las fuentes de materia prima, integrando suministros regionales como alternativa a los extracontinentales como el Midland WTI.
Gracias a que sus características técnicas se adaptan adecuadamente a la dieta de refinación de la planta, el petróleo "Medanito" ha incrementado su participación de forma progresiva, consolidando a Uruguay como un comprador cada vez más relevante.
El gerente general de Ancap, Nicolás Spinelli, explicó que la compañía transita un proceso de transformación hacia una dieta de refinación más flexible. “Estamos pasando por una economía de una dieta que tiene menos Midland WTI, cada vez más estamos procesando crudo medanito”, señaló.
Esta tendencia se refleja en los números: en lo que va de 2026, dicho crudo representa alrededor del 40% del total procesado por la empresa, con algo más de 4 millones de barriles adquiridos de esta variedad.
Asimismo, la evolución del flujo comercial es clara al observar el volumen en barriles: mientras que en 2022 los envíos fueron de 476.000 barriles y en 2023 alcanzaron los 482.000, la tendencia se aceleró notablemente con 2,57 millones de barriles en 2024 y 3,3 millones durante 2025, equivalente a una participación en el orden de 24% en el total de cada año.
La estrategia de diversificación de proveedores de Ancap incluye además crudos provenientes de Brasil (petróleo Mero), otras variedades atlánticas y suministros africanos como el crudo Qua Iboe de Nigeria. Este esquema busca fortalecer la seguridad de suministro y disminuir la exposición ante situaciones internacionales complejas.
Al respecto, el desarrollo de Vaca Muerta —con Puerto Rosales como nodo estratégico de salida— ofrece beneficios clave: la cercanía geográfica, la calidad del crudo y la competitividad logística fortalecen el vínculo energético regional.
El petróleo de Vaca Muerta u otros yacimientos argentinos cuentan con un plus adicional, ya que la proximidad ofrece una ventaja mayor, sobre todo en materia de transporte, con la posibilidad de acceder al producto en forma ágil y a un costo menor de flete, lo que permite ahorros durante las licitaciones.
Hace apenas unos años, un giro de esta magnitud parecía impensado. Más allá de los números y la logística, la consolidación de Vaca Muerta como proveedor permite que la operativa de la refinería encuentre estabilidad en el entorno regional. En última instancia, este cambio se traduce en mayor tranquilidad ante las crisis que ocurren al otro lado del mundo; un paso que confirma la posibilidad de construir un esquema menos vulnerable a las sorpresas del mercado internacional.
Cabe señalar que esta no es la primera vez que el ente incorpora crudo del vecino país, ya que en anteriores oportunidades se hizo lo propio con otros tipos. En el pasado, por ejemplo, la refinería de La Teja procesó variedades como el crudo “Escalante” —característico de la Cuenca del Golfo San Jorge— o el petróleo “Cañadón Seco”, proveniente de la región homónima en Santa Cruz.




