La derecha quedó este domingo a un paso de volver al poder en Brasil, la mayor economía de América Latina. El senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, ganó la primera vuelta con el 47,03% de los votos válidos frente al 45,16% del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, con el 100% de las urnas escrutadas, y llega con ventaja al balotaje del 25 de octubre.

El resultado sorprendió: las principales encuestas daban a Lula una leve ventaja en primera vuelta. Flávio Bolsonaro, que empezó la campaña sin aliados de peso, encabezó el conteo de principio a fin y quedó a menos de tres puntos de ganar sin balotaje.

La noche también dejó a la derecha con gobernaciones clave, como San Pablo, Paraná, Río Grande del Sur y Río de Janeiro, y con un Congreso que tendrá mayoría conservadora desde el año próximo, gane quien gane la presidencia.

Una región que gira a la derecha

Si Flávio Bolsonaro se impone en tres semanas, Brasil se sumará a una ola que ya cambió el mapa político de la región. Javier Milei gobierna Argentina, José Antonio Kast asumió en Chile en marzo, Rodrigo Paz llegó a la presidencia de Bolivia y Daniel Noboa fue reelecto en Ecuador. En Honduras ganó Nasry Asfura.

Los dos últimos turnos fueron los más ajustados. En Perú, Keiko Fujimori ganó el balotaje de junio por apenas 0,22 puntos y asumió el 28 de julio, en su cuarto intento. En Colombia, Abelardo de la Espriella derrotó a Iván Cepeda con el 49,66% frente al 48,70% y puso fin al gobierno de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda del país.

Según los recuentos regionales, la izquierda perdió las últimas siete elecciones presidenciales de la región. Con De la Espriella en el poder, América Latina suma una docena de jefes de Estado ubicados a la derecha del centro. Brasil y México, las dos mayores democracias por cantidad de votantes, son los principales gobiernos de izquierda que quedan.

Qué explica el giro

La inseguridad aparece como el gran motor. Fujimori, De la Espriella, Noboa, Kast y Asfura llegaron al poder con promesas de «orden» y «mano dura» contra el crimen, en muchos casos inspirados en el modelo de Nayib Bukele en El Salvador. Flávio Bolsonaro centró su campaña en el mismo tema y en la baja de impuestos.

Otro factor es el castigo a los oficialismos: en la última década, los candidatos opositores ganaron cerca del doble de elecciones que los de los partidos de gobierno en la región. A eso se suma el peso de Estados Unidos. El presidente Donald Trump dijo que sigue «muy de cerca» la elección brasileña, aunque no respaldó de forma explícita a Flávio Bolsonaro, como sí hizo con De la Espriella en Colombia.

Los matices

El giro no es uniforme. Varias de las victorias fueron por márgenes mínimos, lo que deja a los nuevos gobiernos con mandatos frágiles y a casi la mitad del electorado del otro lado. En Chile, la aprobación de Kast cayó desde que asumió, en medio de un estancamiento económico y una suba del desempleo.

El politólogo Oliver Stuenkel, de la Fundación Getulio Vargas, sostiene que el alineamiento entre estos gobiernos es «más retórico que sustancial». Lula mantiene relaciones normales con Kast y con Paz, y el vínculo comercial con Argentina cambió poco pese a los ataques de Milei.

Lula, de 80 años, todavía tiene margen: en los sondeos previos al balotaje los dos candidatos aparecían en empate técnico, y su base en el noreste del país sigue siendo sólida. Para ganar, necesitará sumar a los votantes de Augusto Cury, Renan Santos y Ronaldo Caiado, que entre los tres reunieron cerca del 7,5% de los votos.

Qué sigue

  • Flávio Bolsonaro y Lula se enfrentan en la segunda vuelta el domingo 25 de octubre.
  • Los candidatos que quedaron afuera deben definir a quién apoyan en el balotaje.
  • El ganador asumirá la presidencia de Brasil el 5 de enero.