Francia cerró este viernes cerca de 400 de sus 3.700 liceos después de una semana de bloqueos estudiantiles que pasó de las barricadas de contenedores a enfrentamientos con la policía, incendios en escuelas y unos 2.000 detenidos. Las clases en esos centros pasaron a modalidad a distancia y el ministro de Educación, Édouard Geffray, hizo un pedido directo a las familias: «No dejen que sus hijos salgan en este contexto». «En la calle, los niños están en peligro», insistió en televisión.
Al mediodía del viernes, el ministerio contabilizaba 564 centros con acciones o disturbios. Todos los prefectos prohibieron las concentraciones en los alrededores de los liceos cerrados; en París, la medida alcanza a 13 instituciones.
El jueves, el pico de la crisis
La jornada más dura fue el jueves. Según el Ministerio del Interior, 1.027 liceos se vieron afectados por el movimiento, con 222 bloqueos; otras versiones atribuidas al ministro de Educación elevan la cifra a más de 1.200. Una treintena de campus universitarios se sumaron a la movilización.
Ese día hubo 1.949 detenciones, sobre todo por agresiones a policías y gendarmes, y más de 300 agentes heridos. La progresión fue vertiginosa: el miércoles se habían contado 625 arrestos. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, habló de «una violencia desenfrenada» que ya «presenta todas las características de una situación de violencia urbana» y advirtió que las fuerzas del orden intervendrán ante bloqueos totales.
En Nantes, un liceo internacional fue alcanzado por las llamas y 160 alumnos que seguían dentro tuvieron que ser evacuados. En Marsella, personal de un instituto fue rociado con combustible por personas que atacaban contenedores. Hubo choques también en París, Lille, Estrasburgo y Toulouse, y un policía fue golpeado en Belfort.
Desde el inicio del movimiento resultaron heridos 65 trabajadores de la educación —entre ellos 40 directores— y 170 alumnos, según Geffray, y más de un centenar de liceos sufrieron daños graves. El ministro sostuvo que el movimiento está «tomado como rehén por grupúsculos ultraviolentos», aunque aclaró que los reclamos estudiantiles «deben ser escuchados».
Los padres, en la mira
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, informó que el 90% de los detenidos son menores de edad y pidió a los fiscales que reclamen la responsabilidad civil de los padres para que paguen los daños causados por sus hijos. En los tribunales ya hubo primeras condenas a trabajos comunitarios.
Qué reclaman y la disputa política
La protesta empezó hace unos diez días en la periferia de París contra las aulas saturadas, la sobrecarga horaria y la falta de profesores, en un contexto de recortes: el presupuesto de este año eliminó 1.365 puestos en la secundaria pública. El proyecto de presupuesto para 2027, presentado el jueves, sumó tensión al prever costos de inscripción en algunos ciclos de formación; tras las críticas de la izquierda y los sindicatos, el gobierno retiró la medida horas después.
Las versiones sobre el origen de la violencia chocan. El gobierno del presidente Emmanuel Macron atribuye los disturbios a una maniobra de la izquierda radical de La Francia Insumisa; ese partido acusa al Ejecutivo de «caer en el conspiracionismo» y de provocar a los estudiantes.
Qué sigue
Geffray recibió el viernes a sindicatos docentes, organizaciones estudiantiles y asociaciones de padres, y el gobierno promete una mesa de diálogo. La gran incógnita es si los liceos reabrirán el lunes o si el fin de semana será apenas una tregua antes de otra semana de bloqueos.

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