La policía portuguesa despejó la plaza del Rossio, en Lisboa, donde había unas 200 carpas desde el sábado. Antes había advertido que acampar ahí era ilegal. En Oporto, en la plaza Dom João I, ocupada desde hacía unos diez días, los manifestantes desarmaron ellos mismos las carpas.

Carla Valadão, vocera del campamento de Lisboa, calificó la operación de “muy agresiva” y dijo que los manifestantes iban a volver a concentrarse a las 19. Sergio Soares, de la Policía de Seguridad Pública, dio una versión distinta del desalojo. Las dos cuentas quedaron enfrentadas: la del campamento, que habla de una actuación dura, y la de la policía, que enmarca el operativo en el aviso previo.

El despeje se da en una semana de protestas en varias ciudades del país. El Rossio quedó sin las carpas que habían ocupado el centro de la plaza.

Qué sigue

  • Si el campamento vuelve a instalarse, como dijo Valadão para las 19.
  • La versión pública de Soares sobre el operativo.