A un año del robo de joyas en el Louvre, las piezas siguen sin aparecer. Los ladrones entraron el 19 de octubre del año pasado a una galería con una grúa y, en ocho minutos, a plena luz del día, se llevaron varias joyas de la Corona. El valor estimado ronda los 100 millones de dólares.

El museo, el más visitado del mundo, recibió el año pasado nueve millones de personas, en su mayoría extranjeras. Los informes posteriores marcaron pocas cámaras en el perímetro y una subestimación del riesgo de intrusión. En el momento del robo, el Louvre había usado solo 3 de los 83 millones de euros previstos para modernizar la seguridad, unos 92 millones de dólares. Un tribunal francés señaló que la institución prefirió obras visibles para atraer público antes que renovar el edificio.

Desde entonces sumaron cámaras y reforzaron accesos. El presidente del museo, Christophe Leribault, dice que hace falta un “gran plan” y que no hay una solución superficial. “Si el Louvre no se repara, adapta y transforma, perderá categoría muy rápidamente y, a la larga, deberá cerrar sus puertas al público”, advirtió. Asumió el cargo en febrero.

Hay cuatro sospechosos detenidos. Las joyas no aparecieron, pese a pesquisas en Francia y contactos con la policía de Bélgica, Italia y otros países. Entre las ocho piezas del siglo XIX hay un collar de esmeraldas y diamantes que Napoleón I regaló a la emperatriz María Luisa.

Expertos dijeron que habría más chances de hallarlas si los ladrones hubieran actuado solos y escondido el botín en la región de París. Un rastreo de un centenar de agentes en casas y garajes de los sospechosos y sus familias no dio resultado. Corrado Catesi, de la unidad de obras de arte de Interpol, explicó que el crimen organizado no solo aporta la experiencia del golpe: también tiene gente para sacar los objetos y venderlos.

Tobias Kormind, de la joyería 77 Diamonds, admitió que, una vez retalladas, las piedras pueden volver al circuito legal. Salvo marcas internas muy singulares, incluso un laboratorio de gemología tendría problemas para reconocer un diamante recién pulido.

A principios de este mes la policía recuperó dos cuadros de Renoir robados semanas antes en Cagnes-sur-Mer. En julio, ladrones se llevaron joyas por más de 5,2 millones de dólares de un museo del noreste de Francia.

Qué sigue

Las ocho piezas siguen desaparecidas. Leribault pide obras de fondo en el edificio, no solo más cámaras.