Piero, el cantautor de “Mi viejo” y de himnos de la canción social como “Para el pueblo lo que es del pueblo”, murió este miércoles a los 81 años en Buenos Aires. Estaba internado desde hacía unos días en el Hospital Italiano, y el deceso se produjo en la mañana.

Su nombre completo era Piero Antonio Franco De Benedictis. Nació el 19 de abril en Gallipoli, en la región italiana de Apulia, y llegó a Argentina de niño con su familia. Allí desarrolló una carrera que lo llevó a cantar junto a figuras como Mercedes Sosa y León Gieco, y que dejó canciones que marcaron a varias generaciones en toda América Latina.

“Mi viejo” y la canción de protesta

El salto llegó a fines de los años sesenta, cuando empezó a trabajar con el escritor y periodista José Tcherkaski. De esa dupla salió “Mi viejo”, la canción que lo consagró dentro y fuera de Argentina, además de títulos como “Pedro Nadie” y “Juan Boliche”.

En los setenta su obra giró hacia la canción de protesta, con discos como “Coplas de mi país” y “Para el pueblo lo que es del pueblo”. Temas como “Que se vayan ellos” y “Los americanos” se volvieron himnos de las movilizaciones sociales, y su espíritu pacifista quedó condensado en versos como “Soy pan, soy paz, soy más”.

Exilio y Colombia

La dictadura militar argentina prohibió la difusión de sus canciones y Piero se exilió, primero en Europa y luego en Colombia, país con el que mantuvo un vínculo de por vida. Allí recibió la nacionalidad colombiana y fue nombrado embajador de paz; recorrió zonas afectadas por el conflicto armado dando recitales y acompañó distintas iniciativas de reconciliación.

Volvió a Argentina cuando se avizoraba el fin de la dictadura y siguió grabando y girando por el continente durante décadas. Recibió el Grammy Latino a la trayectoria. En abril pasado había dado una serie de conciertos en Bogotá con las canciones de su disco infantil “La sinfonía inconclusa en la mar”.

El padre detrás de "Mi viejo"

La letra de "Mi viejo" la escribió José Tcherkaski y Piero le puso música y voz. El hombre que la inspiró, Mario Tcherkaski, nunca llegó a escucharla: murió a los 52 años, cuando su hijo tenía 14. Era un inmigrante ruso de familia acomodada que, ya en Buenos Aires, se ganaba la vida como vendedor ambulante de sábanas, vivía en un inquilinato y le transmitió a su hijo el amor por los libros y el teatro.

Años después, José, entonces cronista de una revista, recuperó un poema que le había escrito a su padre, con una frase que le gustaba: "Viejo, mi querido viejo". A partir de ahí armó la letra junto a Piero, en encuentros en su casa con una guitarra y un viejo grabador. La curiosidad, según contó, es que en la vida real nunca se hubiera animado a llamarlo así: "Yo a mi viejo no le podía decir 'mi viejo'".

Qué sigue

  • La familia todavía no informó detalles sobre la despedida de sus restos.
  • Se esperan homenajes de músicos y organismos culturales de Argentina y Colombia en las próximas horas.