Futbolistas endeudados que lo perdieron todo, que reciben amenazas de prestamistas y que no quieren seguir viviendo; padres que deben pagar costosas internaciones de sus hijos; jugadores que empiezan cada vez más jóvenes a apostar en busca de plata fácil. La Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales (MUFP) definió este año la ludopatía como la prioridad de su Área de Salud Mental.
Su coordinador, el psicólogo Gonzalo Gelpi, contó que al empezar a trabajar en la gremial, hace cinco años, se encontró en sus primeros cuatro meses con dos casos graves de juego problemático. “No fue un tema de suerte, de azar, sino que tenía que ver con una alta prevalencia de algo muy asiduo en las trayectorias vitales de los futbolistas”, explicó.
Talleres en los vestuarios
A mitad de año la Mutual empezó a visitar planteles para dar talleres sobre ludopatía en los propios vestuarios, antes o después de los entrenamientos. Solo les faltan cinco equipos para completar la recorrida por Primera y Segunda división, a la que sumaron planteles de Tercera, sub 19 y sub 17.
Además, ofrece psicoterapia individual a los afiliados afectados, la posibilidad de integrarse a grupos y derivaciones a operadores terapéuticos y a un psiquiatra de referencia.
“Más presente de lo que debería”
La gremial todavía no tiene un número de afiliados afectados, algo que buscará relevar el año próximo. Pero, por los relatos, Gelpi sabe que el problema “está mucho más presente de lo que debería” y que sus efectos son “bastante mortíferos y también bastante invisibles para el resto de la sociedad”: deterioro de la salud mental del jugador y su entorno, mentiras, manipulaciones, problemas de convivencia en el vestuario y bajas abruptas de rendimiento.
Según su experiencia, los afectados suelen tener un nivel intelectual “de la media para arriba” y, a veces, dificultades con los límites en la dinámica familiar. No hay un patrón socioeconómico: hay casos de contextos críticos y de jugadores a los que “en apariencia para los ojos del resto estaba todo resuelto”. El problema se concentra en varones jóvenes.
Una adicción difícil de detectar
A diferencia de otras adicciones, la ludopatía no se ve a simple vista. Muchas veces quienes escriben a la Mutual no son los futbolistas, sino sus parejas o sus padres, con temor. “Enseguida creían que era una adicción química y que era cocaína. Sobre todo por el tipo de comportamiento”, relató Gelpi. El miedo a controles antidopaje o a sanciones también frena a algunos jugadores a pedir ayuda.
Qué sigue
La Mutual completará la recorrida por los planteles que faltan y el año próximo buscará medir cuántos afiliados sufren esta adicción. Resta conocer si los clubes y la AUF se suman con medidas propias de prevención.

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