La encuesta de Equipos Consultores presentada este jueves 5 de noviembre dejó una señal clara para el gobierno de Yamandú Orsi: el 52% de los uruguayos desaprueba su desempeño, solo el 24% lo aprueba, el 22% no aprueba ni desaprueba y el 2% no opina. La diferencia entre ambos polos es de 28 puntos negativos y la aprobación marca su nivel más bajo desde el inicio de la administración, según esta serie. Pero el resultado no describe por sí solo las razones del malestar: para entenderlas hay que cruzar la medición con otros sondeos y con datos de la realidad nacional.

La caída de Orsi: de 28% a 24% de aprobación en dos meses

En la medición de agosto, Equipos registraba 28% de aprobación y 51% de desaprobación. En octubre, el respaldo cayó cuatro puntos y el rechazo subió uno: el saldo se movió de -23 a -28. La serie atravesó tres etapas: una primera evaluación favorable durante buena parte de 2025; un período de opiniones divididas hasta febrero de 2026; y un tramo de saldos claramente negativos a partir de abril. Como el margen de error de la encuesta es de ±3,7 puntos, los movimientos puntuales deben leerse con cautela, pero el panorama negativo ya lleva varios relevamientos.

El contraste con el comienzo del mandato resulta elocuente. En abril de 2025, Orsi tenía 41% de aprobación y 14% de desaprobación en Equipos. Un año y medio después, el rechazo supera al apoyo por más del doble. Esto no equivale a una intención de voto ni permite asegurar cómo se comportarán los ciudadanos en una futura elección: mide la percepción sobre el desempeño presidencial en el momento de la consulta.

Economía: el deterioro de las expectativas explica parte del desgaste

La última encuesta de Equipos mide aprobación y desaprobación, pero no pregunta a cada persona por una causa única. Una referencia útil es el Monitor de Opinión Pública de Opción Consultores correspondiente al segundo trimestre de 2026. Allí, el saldo de percepción sobre la situación económica pasó de -10 a -34 puntos entre el primer y el segundo trimestre. Opción interpretó que el empeoramiento de la mirada sobre la economía fue el principal factor asociado al tramo reciente de deterioro de la evaluación gubernamental, más que un cambio súbito en la valoración de la seguridad.

El malestar puede convivir con indicadores que no muestran una crisis generalizada. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, el desempleo fue de 7,1% en setiembre de 2026, similar a un año atrás. Sin embargo, llegó al 21,6% entre los jóvenes de 14 a 24 años. La experiencia cotidiana de los hogares, las expectativas de encontrar empleo y la percepción sobre el poder de compra pueden diferir de los promedios nacionales. Esa diferencia ayuda a comprender el debate político, aunque no constituye una prueba de causalidad individual sobre el voto o la aprobación.

Seguridad: una fuente persistente de disconformidad

Opción también registró que la seguridad era el área con evaluación más desfavorable, con un saldo de -57 puntos. Para la consultora, se trata de un problema estructural y persistente que debilita la imagen gubernamental. El matiz es importante: la inseguridad aparece como uno de los grandes focos de descontento, pero Opción no la consideró la explicación principal del deterioro económico percibido durante aquel trimestre. Tampoco sería correcto decir que todos los encuestados que desaprueban a Orsi lo hacen por la seguridad.

El problema electoral: menos de la mitad de sus propios votantes aprueba

La distribución por voto en el balotaje de 2024 expone otra debilidad. Entre las personas que votaron a Orsi, el 46% aprueba su gestión, el 29% la desaprueba y el 25% adopta una postura intermedia. Entre los votantes de la fórmula opositora encabezada por Álvaro Delgado, el 80% desaprueba, apenas el 7% aprueba y el 13% no toma posición favorable ni desfavorable. Así, el mandatario enfrenta simultáneamente un rechazo muy alto en la oposición y un respaldo insuficiente dentro del electorado que lo llevó al poder.

Según el análisis difundido por Equipos, el retroceso global de octubre se vinculó principalmente a cambios entre votantes opositores y encuestados que no declararon su preferencia anterior. No sería riguroso atribuir toda la caída del último bimestre a sus votantes originales. Lo que sí muestran los niveles generales es una distancia respecto al entusiasmo con que comenzó la presidencia. Factum encontró, en un relevamiento independiente del 1.º al 17 de octubre, 26% de aprobación y 52% de desaprobación, con 54% de apoyo entre votantes frenteamplistas de octubre de 2024. Las diferencias entre cifras obedecen también a universos y métodos distintos.

Expectativas incumplidas y controversias: una hipótesis, no una cifra

Factum señaló que las expectativas ciudadanas, la coyuntura económica, el contexto internacional y las decisiones y mensajes del gobierno condicionan su evaluación. A la percepción de resultados insuficientes se sumaron durante 2026 controversias políticas, como el episodio de la compra de una camioneta con descuento por parte del presidente, que generó cuestionamientos sobre transparencia. Es razonable examinar su posible efecto sobre la credibilidad, pero ninguna de las cifras de Equipos mencionadas permite cuantificar cuánto del 52% de desaprobación corresponde a esas polémicas. Confundir correlación temporal con causalidad sería una conclusión injustificada.

Una paradoja: la simpatía personal de Orsi mejoró

Mientras la aprobación de gestión cayó, la imagen personal del presidente creció. En octubre, el 39% manifestó simpatía hacia Orsi, frente al 41% que expresó antipatía; un 18% fue neutral y el 2% no opinó. La simpatía aumentó seis puntos desde agosto y quedó 15 puntos por encima del respaldo a su desempeño como gobernante. El dato sugiere que parte de la población separa al dirigente de los resultados de su administración: puede tener una opinión relativamente favorable de su persona y, al mismo tiempo, estar disconforme con lo que hace el gobierno.

La comparación histórica: peor que varios antecesores, no el peor

En etapas similares de sus mandatos, Tabaré Vázquez en su primera presidencia, José Mujica y Luis Lacalle Pou presentaban saldos de aprobación positivos, según la comparación de Equipos. Orsi se aproxima a los valores de Julio María Sanguinetti en octubre de 1996, cuando 22% aprobaba y 49% desaprobaba su gestión. Luis Alberto Lacalle Herrera registraba un cuadro más negativo en diciembre de 1991: 14% de aprobación y 56% de desaprobación. Son referencias históricas útiles para dimensionar el momento político, sin equiparar las condiciones económicas y sociales de épocas diferentes.

Qué responde el gobierno ante la insatisfacción

El Poder Ejecutivo subraya avances en políticas sociales y económicas. En el Consejo de Ministros del 12 de octubre, Presidencia difundió una reducción de la pobreza del 17,7% al 14,8% en los períodos comparados por el INE y destacó mejoras en ingresos y pensiones. También anunció el envío al Parlamento de una iniciativa para habilitar una causal jubilatoria opcional a los 60 años para quienes tengan 30 años de aportes. Son medidas e indicadores que el oficialismo presenta como resultados; que se anuncien o registren no significa que ya se hayan traducido en una evaluación ciudadana favorable.

El desafío político inmediato es doble: mejorar la percepción sobre economía y seguridad y explicar de forma convincente qué cambios concretos percibirá la gente. La última fotografía de Equipos no muestra rechazo uniforme a la figura de Orsi, sino una brecha importante entre el trato personal que recibe y la gestión que se le atribuye. La evolución de esa distancia en los próximos meses ayudará a determinar si se trata de un desgaste transitorio o de un problema más profundo de confianza en la administración.

Ficha técnica: cómo se hizo la encuesta de Equipos

El trabajo de campo se desarrolló entre el 6 y el 21 de octubre de 2026 con 715 entrevistas cara a cara a mayores de 18 años residentes en localidades de 2.000 habitantes o más de Uruguay. La muestra tiene un margen de error máximo esperado de ±3,7 puntos porcentuales, con un nivel de confianza del 95%. La encuesta mide opiniones, no demuestra por sí sola las causas de cada respuesta ni anticipa el resultado de una elección.