En octubre de 2026, el futbolista Richarlison acusó a Flávio Bolsonaro de quedarse con una isla en Angra dos Reis, en la Costa Verde de Río de Janeiro. Dijo que la compró entre 2020 y 2021, en sociedad con Alencar da Silveira Júnior y Renato Velasco, que recibió ofertas y que no quiso venderle al senador. Según su relato, gastó unos 10 millones de reales y no cobró nada. Pidió que la Policía Federal investigue. Si recupera el dinero, dijo que donará una parte al hospital de Nova Venécia, su ciudad.
La defensa de Bolsonaro lo desmintió. Sostiene que Richarlison no fue parte de ningún juicio. La empresa vinculada a él y a Velasco, Sport 70, perdió en todas las instancias, también en el Superior Tribunal de Justicia, en junio de 2025, y ese año renunció a sus reclamos. Según la defensa, en actas dijo haber pagado 2,6 millones de reales a terceros sin título, no al dueño registrado. Una investigación policial se archivó por falta de pruebas de delito.
Le dieron 72 horas para mostrar un documento anterior a julio de 2022: una escritura, un contrato registrado o una inscripción a su nombre. Si ese papel es válido, dijeron que devolverán los derechos sin cobrar.
Qué sigue
- El plazo que puso la defensa es de 72 horas, contadas desde la respuesta pública. - Richarlison pidió una investigación federal. La causa policial anterior figura archivada.

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