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Mundial 2026FRA 4-6 ENG · ESP vs ARG

7 vidas de una selección inmortal. Reviví las jugadas donde Argentina estuvo al borde del knockout y resucitó

·Augusto Sanz
7 vidas de una selección inmortal. Reviví las jugadas donde Argentina estuvo al borde del knockout y resucitó

Imagen: La Nación · Ver original

La fase de grupos fue un trámite. Tres triunfos, apenas un gol recibido y el primer puesto asegurado con una fecha de anticipación dejaron a la selección argentina lejos de cualquier urgencia. Pero el Mundial cambió de rostro apenas comenzaron los cruces directos. Desde entonces, cada partido tuvo un instante en el que todo pareció derrumbarse.

Algunas veces fue una pelota que viajaba rumbo al empate. Otras, una contra que podía terminar con la eliminación, un remate salvador cuando el reloj ya no ofrecía margen o una decisión arbitral que modificó el desarrollo del encuentro. En todos los casos hubo un protagonista distinto, pero el resultado fue el mismo: la Argentina siguió con vida.

Dibu Martínez, Lionel Messi, Leandro Paredes, Julián Álvarez, Enzo Fernández, Lautaro Martínez y hasta una intervención del VAR quedaron marcados como piezas decisivas de un recorrido que llevó al seleccionado hasta una nueva final.

Estas fueron las siete vidas de la argentina, en donde el sueño estuvo cerca de terminar... y volvió a empezar.

El arquero evitó el empate en una de las últimas pelotas del partido, ya en el alargue, y sostuvo la primera clasificación agónica del seleccionado

Hasta ese momento, Emiliano Martínez había tenido un Mundial tranquilo. En los tres partidos de la fase de grupos apenas le habían convertido un gol y casi no había intervenido. Todo cambió frente a Cabo Verde. El seleccionado africano, que había sorprendido con su clasificación tras empatar los tres partidos, dos ante campeones del mundo -con España, sin recibir goles, y otro con Uruguay-, llevó a la Argentina hasta el alargue y la obligó a sufrir como nunca. Cuando el equipo de Lionel Scaloni consiguió ponerse en ventaja por tercera vez y parecía que el pase estaba asegurado, apareció una última pelota parada.

Sidny Lopes Cabral, autor del segundo tanto caboverdiano, uno de los mejores goles del Mundial, buscó repetir la fórmula con otro remate al segundo palo. Ahora era con un tiro libre. Pero esta vez encontró la mano derecha de Martínez, que llegó al torneo con el dedo anular fracturado y firmó su primera gran atajada en el torneo para sostener el resultado y evitar los penales.

El capitán apareció cuando la eliminación parecía inevitable y abrió el camino hacia una remontada histórica de la selección argentina

Probablemente haya sido el partido bisagra del campeonato para la Argentina. O por lo menos lo fue hasta semifinales. Por primera vez quedó dos goles abajo en el marcador y además sufrió el penal que Lionel Messi no pudo convertir en el primer tiempo. Con el reloj consumiéndose y la eliminación cada vez más cerca, el equipo nunca dejó de insistir. Tampoco lo hizo su capitán. Primero, a poco más de 10 minutos del final, asistió a Cuti Romero, que de cabeza marcó el descuento.

Faltando solo cuatro minutos, Messi encontró el empate con una volea de zurda tras una jugada que él mismo había iniciado, intentando tirar un centro que primero rebotó en Mohanad Lasheen y, en la segunda oportunidad, logró enviar al área. Messi continuó la jugada hasta buscar el rebote que Gonzalo Montiel acomodó con categoría dentro del área. Ese gol no solo llevó el partido al alargue: abrió la puerta a la remontada más importante del recorrido argentino hacia la final. Y, la más épica en la historia de las selecciones en mundiales.

Una recuperación del número 5 en el tiempo agregado frenó el contraataque que podía terminar con el sueño argentino en el Mundial

No todos los momentos decisivos terminan en un gol o una salvada. Pero eso no quita que no fueran bisagra. Con el encuentro empatado en el tiempo agregado, Egipto volvió a encontrar espacios para salir de contraataque, una de las armas que más daño le había hecho durante todo el encuentro. La pérdida fue de Messi y Leandro Paredes quedó prácticamente solo frente a tres rivales. Lisandro Martínez volvía un poco más atrás. El 5 de Boca, esperó hasta el último momento el instante justo para anticipar a Omar Marmoush cuando preparaba el pase hacia Hamdi Fathy y evitó lo que podía convertirse en el 3-2 definitivo.

Esa recuperación sostuvo con vida a la selección y, pocos minutos después, permitió que llegara el contraataque que terminó con el gol de Enzo Fernández para completar una remontada histórica antes del alargue. También consolidó a Paredes como titular, un lugar que había recuperado en este encuentro y que ya no dejaría hasta las semifinales.

La intervención del VAR, aplicando una de las nuevas reglas que trajo el Mundial, dejó al rival con diez jugadores y modificó un partido que se había complicado para la selección

Argentina había comenzado en ventaja, pero nunca logró controlar el partido y Suiza encontró rápidamente el empate. Apenas unos minutos después llegó una acción que modificó el desarrollo del encuentro. Breel Embolo, que ya estaba amonestado por una infracción sobre Leandro Paredes en el primer tiempo, simuló una falta del mediocampista argentino. João Pinheiro mostró tarjeta amarilla para el volante argentino, pero el VAR intervino gracias a una de las nuevas reglas implementadas en este Mundial.

"Mistaken identity" (identidad errónea) es el protocolo que permite corregir sanciones disciplinarias cuando el árbitro se equivoca. El juez portugués revisó la jugada, anuló la amonestación a Paredes y terminó castigando a Embolo por simular. Como ya tenía una tarjeta, fue expulsado. Con un hombre más durante casi todo el alargue, la selección encontró el escenario que necesitaba para avanzar.

Un remate desde afuera del área al ángulo destrabó el encuentro cuando la definición desde los doce pasos parecía inevitable

Ni siquiera con superioridad numérica Argentina encontraba espacios. Suiza resistía cada ataque y los penales empezaban a instalarse como destino inevitable. Fue entonces cuando apareció Julián Álvarez. El delantero, respaldado por Lionel Scaloni pese a un Mundial discreto hasta ese momento, recibió fuera del área a nueve minutos del final del alargue y sacó un remate extraordinario que se clavó en un ángulo.

El gol destrabó el partido más cerrado que tuvo la selección en las etapas eliminatorias y terminó de encaminar una clasificación que Lautaro Martínez aseguró poco después con el tercer tanto. Fue un grito de desahogo por el partido y especialmente para Julián que marcaba su primer tanto en el torneo.

El volante encontró el empate con un bombazo de afuera del área cuando el reloj jugaba en contra para la selección

Fue, para muchos, el gol más festejado del campeonato hasta ese momento. Argentina era superior, pero perdía frente a Inglaterra entre las atajadas de Jordan Pickford y los remates que devolvían los palos. Cuando apenas quedaban cinco minutos para el final, una jugada preparada desde un córner corto volvió a tener a Messi como conductor.

El capitán argentino jugó en corto con Rodrigo De Paul, quien se la devolvió luego de que el 10 saliera del fuera de juego. Messi encaró y atrajo a dos defensores, liberando el centro del área para Enzo Fernández. El volante controló y definió con precisión junto al palo derecho para establecer un empate que parecía imprescindible. La semifinal todavía tenía un capítulo más gracias al joven de 25 años.

El delantero completó la reacción frente a Inglaterra y aseguró el regreso de la Argentina a una final del mundo

Después del empate, Argentina no se conformó. Inglaterra quedó golpeada y la selección siguió atacando, aunque antes debió sobrevivir a una contra que Rodrigo De Paul y Gonzalo Montiel desactivaron cuando Jude Bellingham amenazaba con avanzar por la banda izquierda hacía el arco. De esa recuperación del lateral derecho, nació la jugada que llevó al gol decisivo.

Alexis Mac Allister estrelló un remate en el palo, Messi volvió a hacerse cargo de la acción con un enganche para su derecha que dejó fuera de escena a dos defensores y asistió a Lautaro Martínez. El delantero, que había ingresado desde el banco, empujó la pelota de cabeza a los 92 minutos y desató la celebración que clasificó a la Argentina para una nueva final del mundo. Una vez más, cuando parecía que el margen se agotaba, apareció otra vida.

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