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Keir Starmer dejó su cargo como primer ministro en Gran Bretaña y asume el laborista Andy Burnham

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Keir Starmer dejó su cargo como primer ministro en Gran Bretaña y asume el laborista Andy Burnham

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El séptimo primer ministro en diez años asumió hoy en Gran Bretaña. El laborista Andy Burnham, alcalde de Manchester, egresado de la universidad de Cambridge y católico, sustituirá a Keir Starmer en un proceso “exprés”, que lo obligó a ser elegido nuevamente diputado para conseguirlo. Esta dramática transferencia puede terminar en una elección anticipada, con Burnham en plena popularidad, para enfrentar a la ultraderecha de Nigel Farage y Reform, que está debilitado por denuncias de corrupción.

Gran Bretaña ama la pompa y circunstancia en estas ocasiones. Una suerte de teatro Royal se inicia en la transferencia. El primer ministro saliente Sir Kir Starmer va al palacio de Buckingham a anunciarle al rey su dimisión y se despide. Llega en un auto oficial pero se va en su propio auto, en un signo de transparencia y de poder.

En un dia de sol, Sir Keir Starmer se despidió de su pueblo frente a Downing St. junto a Victoria, su esposa.Traje azul él y vestido azul ella.

Un Starmer relajado en comparación con los últimos tiempos, bajo los aplausos. ”Voy a visitar a Su Majestad el rey para presentar mi renuncia y cerrar el capitulo de mi rol de primer ministro”. "Mi trabajo ha concluido", afirmó Sir Keir Starmer al pronunciar su último discurso como primer ministro.

Señaló que, durante sus seis años y medio al frente del Partido Laborista, logró transformar la formación —que venía de una derrota histórica en 2019— para que estuviera preparada para afrontar los retos del país, hasta alcanzar una victoria aplastante en las elecciones generales de 2024.

"Desde entonces, ha sido el privilegio de mi vida servirles a ustedes y a esta gran nación como primer ministro, y confío en que el Reino Unido es ahora más fuerte y más justo de lo que era hace dos años". ”Me voy con una sonrisa y orgulloso de lo que conseguimos” dijo, con el fondo de un emocionado aplauso.Y partió hacia el palacio de Buckinghm a presentar su renuncia al cargo, con un auto de custodia y dos policías en motos.

Destacó que su gobierno ha logrado sacar a niños de la pobreza, reducir la inmigración, fortalecer la defensa nacional y mejorar la reputación internacional del Reino Unido y apoyar a Ucrania.

Los secretarios del palacio llamarán al secretario de Burnham para anunciarle que el soberano lo espera. Andy Burnham llega al palacio de Buckingham, donde lo espera el rey para pedirle que forme gobierno. No será la primera vez que se encuentran. El rey conoce este mecanismo: se lo enseñó su madre, la reina Isabel, y conoce la soledad del premier. Es como la suya, Por eso sabe como sus audiencias semanales son un discreto refugio para ambos.

Imbuido de su cargo, Andy Bunham será el primer ministro 59 en la historia británica y hablará al país desde Downing St.

El líder laborista nombrará a su gabinete a la tarde y prometerá abordar la crisis del costo de la vida en su primer discurso a la nación, tras la última intervención de Starmer. Su misión será transformar al reino y su mecanismo es la “devolución” de poderes a las regiones y ciudades. Pero como la transferencia ha sido sin elecciones y sin plataforma electoral, nadie conoce exactamente como se harán las reformas.

Gran Bretaña no tiene fondos para rearmar sus Fuerzas AQrmadas y vive diariamente las dificultades económicas y financieras que le ha creado el Brexit en sus vínculos con el exterior. Enterrará las reformas privatizadoras de la década del 80 y una ola de nacionalizaciones de servicios escenciales va a ser anunciada.

Si Burnham llegó al poder es porque el laborismo y sus diputados creen que no podían ganar las elecciones próximas con el centrista y poco carismático Sir Kir Starmer al frente de la campaña. Burnham es comunicativo, cálido, más abierto, con acento del norte de Inglaterra y con un muy buen contacto con la gente.

Los cambios de gobierno británicos son brutales. Mudanza de Starmer el viernes, llegada del nuevo premier el lunes a Downing St. Sir Keir Starmer pronunció un último discurso desde Downing Street poco después, antes de anunciar el rey Carlos su partida y la llegada de Burnham para que el soberano le pida que forme gobierno.

Su sucesor ofrecerá su primer discurso como primer ministro a primera hora de la tarde, antes de anunciar la composición de su gabinete.

Burnham prometió romper con las viejas costumbres de Westminster. Así como Tony Blair impuso “el gobierno del sofá”, Andy abandonó la corbata para sus diarias actividades y utiliza una remera negra. Sera el gobierno de la T-shirt, salvo elegantes exceciones como en la Cámara de los Comunes.

Cuando el Rey nombró hoy a Burnham primer ministro, se convirtió en el cuarto jefe de Gobierno del reinado de Carlos —que dura ya casi cuatro años—, tras Liz Truss, Rishi Sunak y Sir Keir Starmer. En cambio, la reina Isabel II llevaba casi 11 años en el trono antes de recibir a su cuarto primer ministro, Sir Alec Douglas-Home, en octubre de 1963. Andy será el primer ministro número 59 en 300 años de historia.

La audiencia en el Palacio de Buckingham no fue el primer contacto entre Burnham y el monarca. Cuando ocupaba el cargo de ministro de Salud en 2009, Burnham intercambió cartas con el príncipe de Gales sobre medicina complementaria, del que el actual rey es un apasionado.

La correspondencia, publicada en 2015 como parte de las llamadas "notas de la araña negra" (*black spider memos*) por estilo de escritura del rey, incluía un mensaje en el que Burnham le decía a Charles que estaría "encantado" de reunirse con él en Clarence House para tratar el asunto más a fondo. Firmó la carta como el "más humilde y obediente servidor" del príncipe. Una fórmula de despedida que suscitó ciertas burlas cuando se hizo pública. El rey, cuando era príncipe de Gales, interferia en las políticas del gobierno laborista con sus cartas, aunque la Constitución no se lo permitiera.

El Brexit y la guerra en Irán han aumentando dramáticamente el costo de vida en Gran Bretaña. Burnham contempla reducir las facturas de energía y limitar la tarifa de autobús para reducir los dramas cotidianos de los trabajadores. Burnham espera ponerse manos a la obra de inmediato, tras las conversaciones mantenidas con el Tesoro durante el fin de semana.

Sus aliados han estado debatiendo la posibilidad de restablecer el límite de 2 libras en el precio de los billetes de autobús.

En su discurso inaugural como líder laborista el viernes, Burnham insistió en que aún no había decidido quiénes integrarían su gabinete, a pesar de semanas de amargas disputas internas y especulaciones.

El nuevo primer ministro llegó a Downing Street con una bandeja de entrada repleta de asuntos pendientes y con unas elecciones generales en el horizonte dentro de dos años. Desde la defensa y la inmigración hasta la atención social y la UE, las decisiones de Burnham —en un contexto en el que el Partido Laborista pierde votos tanto hacia la izquierda como hacia la derecha— sentarán las bases del futuro de la formación.

Andy Burnham ofrecerá a la ciudadanía mejoras "tangibles" para aliviar el costo de la vida, como primer paso de un plan a diez años destinado a transformar la economía británica.

En una entrevista con The Times, Burnham afirmó que desea "marcar un punto de inflexión" y demostrar que es posible "hacer las cosas de otra manera".

"Hay que replantearse cómo gestionamos los asuntos para adoptar un enfoque distinto del gasto público y de la gestión económica. Un enfoque mucho más centrado en la inversión y la intervención tempranas, en preparar a las personas para el éxito y mucho menos en pagar por el fracaso". dijo.

Andy Burnham se dispone a ampliar el alcance de la intervención estatal, incluyendo a la Lotería Nacional entre los objetivos propuestos para una campaña de nacionalizaciones y el agua.

El líder laborista contempla la titularidad pública de sectores clave, una medida que será percibida como un ataque al sector empresarial.

La diputada del norte Lisa Nandy, secretaria de Cultura, está impulsando la nacionalización de la Lotería Nacional, ante la preocupación por la gestión del actual operador.

Burnham estudia asumir temporalmente el control público de Thames Water para resolver la crisis de deuda de la compañía y busca incorporar más viviendas al patrimonio público. Asimismo, fuentes gubernamentales preparan la ampliación de los planes laboristas para transferir los servicios locales de autobuses a manos públicas, siguiendo el modelo iniciado por Burnham en el Gran Mánchester.

Estos planes avivarán las críticas de quienes sostienen que el nuevo primer ministro corre el riesgo de perjudicar las perspectivas de crecimiento del país, al revertir el consenso posterior a la era Thatcher, según el cual las fuerzas del mercado debían configurar los servicios públicos.

Robert Jenrick, portavoz de economía de Reform UK, afirmó que Burnham se centra en "golpear a las empresas y devolver al país a la década de 1970 mediante el control estatal".

En su primer discurso como primer ministro, Burnham se comprometerá a restaurar la confianza en el Gobierno y a ofrecer a la ciudadanía un mayor "margen de respiro" frente al costo de la vida.

Describirá su nombramiento como un momento de "reflexión y determinación" para el país.

Se espera que esta misma semana anuncie medidas para abordar de inmediato las presiones derivadas del costo de la vida. También ha insinuado posibles cambios en el mínimo personal exento de impuestos, declarando a The Times hoy que esta cuestión le rondaba la cabeza, tras haber sido planteada reiteradamente por los ciudadanos durante su campaña electoral en Makerfield.

Posteriormente, Burnham anunciará la composición de su gabinete, en el que se prevé la inclusión de Shabana Mahmood como ministra de Hacienda (Canciller del Exchequer) y de Louise Haigh, una de sus aliadas más cercanas, como Canciller del Ducado de Lancaster. Nandy asumiría la dirección de un ministerio de Vivienda ampliado, con nuevas competencias sobre "las regiones", siguiendo el modelo de los «superministerios» de la era Blair.

Lucy Powell, vicepresidenta del Partido Laborista, podría ocupar el cargo de viceprimera ministra y secretaria de Cultura. Esta función podría abarcar también algunas competencias del actual Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología (DSIT). Al parecer, ella ha propuesto por dirigir un "gran ministerio#.

El plan, aún no confirmado, de disolver el DSIT ha sido criticado por líderes del sector de la inteligencia artificial, quienes consideran un error restar prioridad a su industria, en un momento de expansión mundial y gran potencial de crecimiento.

Kemi Badenoch, líder del Partido Conservador, ha dirigido una carta a Andy Burnham, instándole a aprovechar su primer día en el cargo para descartar subidas de impuestos y revocar la prohibición laborista de conceder nuevas licencias de extracción de petróleo y gas en el mar del Norte.

Burnham tiene preparada una batería de anuncios políticos para sus primeras semanas de mandato. Entre ellos, podrían figurar planes acelerados de perforación en el mar del Norte, mediante la aprobación de los proyectos de extracción de petróleo y gas en los yacimientos de Jackdaw y Rosebank.

Ambos yacimientos ya cuentan con licencia. Pero su desarrollo se ha visto retrasado durante la administración de Sir Keir debido a acciones legales y a las discrepancias entre la ministra de Economía , Rachel Reeves, y el ministro de Energía, Ed Miliband, sobre la conveniencia de seguir adelante con los proyectos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió el domingo al Burnham por sus planes de agilizar las perforaciones frente a la costa escocesa, afirmando que los habitantes de Aberdeen estaban "bailando en las calles" gracias a estas propuestas.

Burnham va a enterrar el legado privatizador de Thatcher, que afecta a las ex empresas públicas que funcionan peor que antes. Es probable que, durante la etapa inicial de la administración de Burnham, también se anuncien medidas para transferir la propiedad de la industria al sector público, en medio de una disputa con los acreedores de Thames Water sobre el futuro de este gigante de los servicios públicos.

Los acreedores de la empresa están dispuestos a aceptar un acuerdo que permitiría al Estado convertirse en accionista, evitando así una nacionalización total.

El acuerdo podría adoptar la forma de una "acción de oro" (*golden share*), que otorgaría a los ministros derecho de veto sobre decisiones clave, o bien consistir en una participación accionarial convencional.

En los últimos meses, Burnham ha modificado sutilmente su postura sobre la economía en un intento por tranquilizar a los mercados, asegurándoles que actuará con responsabilidad fiscal y no incrementará la considerable deuda del Reino Unido.

Aún en enero, sostenía que Gran Bretaña no debía quedar "atada" al mercado de bonos y que debería endeudarse más para invertir. El 15 de mayo, tras anunciar que aspiraba a regresar a Westminster, los costos de endeudamiento del gobierno alcanzaron un nuevo máximo y la libra cayó ante el temor de que un mandato de Burnham aumentara la carga de la deuda británica. Sin embargo, en entrevistas recientes ha afirmado que respetará las normas fiscales actuales de Rachel Reeves y mantendrá la promesa electoral del Partido Laborista de no subir el impuesto sobre la renta, las cotizaciones a la Seguridad Social ni el IVA.

Andy Burnham creció en una familia católica en un país anglicano oficialmente.

“Lo dije el viernes: escucho a la gente. Ahí es donde siempre he captado las señales del ambiente. Y ese es mi estilo. Tengo que encontrar la manera de mantener eso: seguir ocupando mi propio sitio. De hecho, es lo mejor que podría hacer. En cada partido, yo mismo sería objeto de un enorme grupo de discusión” dijo Andy..

Comentó que había informado a los funcionarios de que era católico, sugiriendo que ello implicaba que algunas decisiones relacionadas con la Iglesia de Inglaterra podrían delegarse en otras instancias. Burnham ya no asiste a misa con regularidad. Sin embargo, al relatar lo sucedido cuando los funcionarios le preguntaron si era católico, respondió: «Mi madre nunca me perdonaría si respondiera que no a esa pregunta».

Habló de su padre, quien padece demencia y no es consciente de que su hijo está a punto de convertirse en primer ministro. También mencionó que su padre pasó muchos años intentando convencerlo de que apoyara la representación proporcional.

«Creo que, debido a su estado, nunca se ha dado cuenta de que he terminado aceptando la representación proporcional, algo que era una de sus misiones: lograr que yo lo aceptara» contó.

Periodista, corresponsal en Europa mavignolo@clarin.com

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