domingo, 19 de julio de 2026Montevideo · 12°C · 96% humedad · Chaparrones
Cotizaciones BCUUSD $ 40,19UI $ 6,62UR $ 1.922,682026-07-17
Mundial 2026FRA 4-6 ENG · ESP vs ARG

Mundial 2026, en vivo: Argentina y España se enfrentan en la final de la Copa del Mundo

Mundial 2026, en vivo: Argentina y España se enfrentan en la final de la Copa del Mundo

Imagen: La Nación · Ver original

Scaloni se debate entre mantener a Simeone o devolverle la titularidad a De Paul; en una histórica convocatoria en el centro de Nueva York, las calles están colapsadas de argentinos y fanáticos de la albiceleste

La expectativa por la final entre la selección argentina y España comenzó a trasladarse a los medios de ambos países. Tras la clasificación de los dos equipos al partido decisivo, el periodista español Tomás Roncero protagonizó una encendida intervención televisiva en la que desafió al conjunto albiceleste y aseguró que una victoria de La Roja tendría para él el valor de “tres mundiales”.

Durante su participación en El Chiringuito de Jugones, el panelista expresó su confianza en el seleccionado español y cuestionó a quienes subestiman su carácter competitivo. “Ni un miedo a Argentina. Se van a enterar como gane España. No conocen el corazón ni los huevos que tiene España”, lanzó.

Roncero también anticipó cómo celebraría una eventual victoria y afirmó que utilizaría el resultado para responderles a Lionel Messi, sus seguidores y los hinchas argentinos. “España los va a poner en su sitio. No nos conocen todavía”, sentenció.

El intercambio comenzó cuando en el programa se mencionaron los lazos históricos y culturales que existen entre España y la Argentina. “Hablamos el mismo idioma, compartimos la cultura. Hemos leído a Borges, hemos escuchado a Gardel. Somos argentinos también”, señaló uno de los participantes.

Roncero reaccionó inmediatamente. “¡Venga, hombre! Yo, como ganemos el domingo, me vale por tres mundiales. Tengo unas ganas... Si gano el domingo, ni me presento al Mundial de 2030 de España”, manifestó.

Y sumó: “Estaré todo el día sacándoles el video a Messi, a los ‘messiánicos’ y al Lobo”.

En medio de la euforia, también habló de las imágenes de los españoles que celebraron la clasificación. Según relató, pasó parte de la madrugada viendo grabaciones de sus compatriotas: “Me tiré hasta las cuatro de la mañana llorando y viendo los videos de la gente emocionada con España y con la bandera de España”.

Didier Deschamps explicó este sábado que decidió dejar la selección de Francia después de 14 años porque el “ambiente asfixiante” que lo rodeaba ya no era saludable para el equipo. Lo hizo tras la derrota por 6-4 frente a Inglaterra en el partido por el tercer puesto del Mundial 2026.

El entrenador ya había anunciado el año pasado que abandonaría el cargo cuando venciera su contrato al finalizar el torneo.

“Decidí que tenía que acabar. Y si tomé esa decisión no ​fue por mi propio bien, se lo digo con toda ⁠sinceridad, sino por el bien de la selección francesa. Porque ‌el ambiente a mi alrededor se había vuelto muy asfixiante. La selección francesa no se merece eso”, declaró al canal francés M6.

Durante gran parte de su ciclo, Deschamps fue cuestionado por privilegiar el equilibrio, la disciplina y la eficacia por encima del espectáculo, pese a contar con una de las generaciones de futbolistas más talentosas del mundo. “Desde que lo anuncié, las ⁠cosas fueron mucho ⁠mejor para la selección francesa”, reflexionó.

El Gobierno evalúa decretar asueto en la administración pública nacional para celebrar la llegada de los jugadores de la selección argentina tras la final de este domingo contra España. Entre las variables sobre la mesa se encuentran, según pudo saber LA NACION, establecer un período de dos días no laborables durante lunes y martes, ya que se estima que el equipo argentino arribe al país mañana al mediodía.

La eventual medida, en tanto, se terminará de comunicar por los canales oficiales este domingo, después del partido.

Según pudo saber este medio, la AFA ya pidió, en principio, un chárter para regresar al país. El vuelo llegaría el lunes entre las 12 y las 14 al aeropuerto de Ezeiza. El operativo de seguridad está sujeto a cambios que pueda solicitar la asociación que conduce Claudio “Chiqui” Tapia después de la final.

“Vas a tener de mínimo cuatro millones de personas en la calle; es imposible moverse, incluso si quisieras trabajar como un día normal”, analizó esta mañana una voz importante del oficialismo.

Por primera vez en la historia, la FIFA entregará anillos a los ganadores del Mundial 2026 para conmemorar el campeonato. La tradición de que los equipos campeones reciban este obsequio es habitual en las actividades deportivas de Estados Unidos y se remonta a finales del siglo XIX. Sin embargo, no es algo común en otras partes del mundo, por lo que generó mucha curiosidad sobre cómo serán las joyas que recibirá el ganador del encuentro entre la selección argentina y España.

Con esta final en Estados Unidos, la decisión de la FIFA parece un guiño a esa tradición. Los jugadores del equipo que gane el Mundial recibirán medallas de oro, como de costumbre, y el capitán y el técnico del equipo ganador también recibirán anillos temporales poco después del partido por el título.

El entrenador saliente de Francia, Didier Deschamps, decidió ‌poner fin a ‌sus ⁠14 años al frente del equipo debido al “ambiente asfixiante” que lo rodeaba, ​según declaró el ⁠sábado tras la derrota por 6-4 de los ​Bleus ante Inglaterra en el partido por ‌el tercer puesto del Mundial 2026.

Deschamps ​ya había anunciado ​el año pasado que dejaría el cargo cuando expirara su contrato tras el torneo. “Decidí que tenía que acabar. Y si tomé esa decisión no ​fue por mi propio bien, se lo digo con toda ⁠sinceridad, sino por el bien de la selección francesa. Porque ‌el ambiente a mi alrededor se había vuelto muy asfixiante. La selección francesa no se merece eso”, declaró al canal francés M6.

“Con el mundo entero como testigo, coronaremos al campeón de la Copa Mundial de la FIFA en el Estadio Nueva York. ¡Nos espera una final épica!“, escribió el titular de la FIFA, Gianni Infantino, en su cuenta de Instagram junto a un video de las selecciones argentina y española.

Llegó el 19 de julio tan fijado por los futboleros para este 2026. La final del Mundial está solo a unas horas de distancia. La selección argentina, campeona defensora, será una de las protagonistas por segunda vez consecutiva, nuevamente liderada por Lionel Messi. Lejos de reconocerla, en el ambiente se siguen escuchando sospechas, cosas que no cierran sobre arbitrajes que, dicen, permiten “agredir al rival”, como sentenció Aymeric Laporte, zaguero de España, el otro finalista. Ronaldinho Gaúcho, en cambio, decidió pararse en una vereda muy alejada.

En medio de declaraciones semejantes durante la previa a la final de la Copa del Mundo, que se adhirieron a otras tantas emitidas por exfutbolistas cuando todavía estaba fresca la victoria aguerrida de la Argentina sobre Inglaterra en semis, apareció la figura brasileña para distanciarse y defender lo que él mismo experimentó en los campos de juego, nada menos que en los fuertes clásicos.

La Argentina vive en un estado de festividad continuada desde que la selección nacional ganó el Mundial 2022 en Qatar, un clima que escaló el miércoles y que volverá a expresarse en las calles hoy y mañana, más allá del resultado de esta tarde en la final. Se trata del festejo popular más masivo y transversal que pueda experimentar el país, un ritual que representa la alegría desbordante por los logros deportivos, pero también una celebración que cataliza sufrimientos y frustraciones. Un regreso a una primitiva sensación de comunidad, donde todas las diferencias se diluyen por compartir una emoción desbordante. Demasiado simple; demasiado profundo.

En este escenario hay dos protagonistas: el equipo y la gente, enlazados por una conexión pasional que sólo fenómenos muy extraordinarios pueden lograr. No hay lugar en el medio para ningún tipo de intermediación institucional o política. Ni el Estado está invitado a esa fiesta interminable, a pesar de ser, supuestamente, el representante más legítimo de la voluntad popular.

Hay una secuencia que exhibe con nitidez cómo fue mutando ese juego de roles entre la selección, el Estado y la sociedad. Cuando la Argentina ganó el Mundial de 1986, Diego Maradona fue a ofrendarle la copa a Raúl Alfonsín a la Casa Rosada. Después el líder radical le cedió el balcón al equipo para que festejara con la gente y él se corrió. Hubo un reconocimiento a lo que representaba para la democracia la figura de Alfonsín. Todavía la institucionalidad tenía un valor.

En 2022 los papeles habían cambiado tan bruscamente que la masa de gente que salió a las calles desplazó por completo al Estado, con el guiño de un equipo que quería mantenerse al margen de la utilización política que le proponía el gobierno de Alberto Fernández. Fue el día del regreso de la delegación y de los tironeos para decidir si iban o no a la Casa Rosada. Finalmente no hubo foto política, sólo las imágenes inolvidables de la multitud y la selección.

Y alcanza con caminar unos minutos por Manhattan para darse cuenta. Hay argentinos por todos lados. En Central Park, donde este sábado miles de hinchas volvieron a reunirse para el tradicional banderazo. En Times Square, donde por unas horas los cantitos taparon el ruido de las pantallas gigantes. En el subte. En las veredas. En los bares. Es difícil avanzar una cuadra sin cruzarse con una camiseta de Lionel Messi.

Algunos llegaron desde Argentina. Otros viajaron desde ciudades de Estados Unidos, Europa o distintos rincones del mundo. Hay familias que aprovecharon la final para volver a verse después de mucho tiempo y grupos de amigos que eligieron este partido como excusa para reencontrarse. También para eso sirve esta selección: para volver a juntar a argentinos que la vida fue desparramando por distintos países.

Argentina y España no sólo son justos finalistas por lo que hicieron a lo largo del torneo: también reflejan una transformación más amplia del juego y, en particular, de los Mundiales. Hace ya una eternidad (cuando terminaba la primera fecha de la fase de grupos) señalábamos que el fútbol se había vuelto cada vez más asociativo: hay más pases, las secuencias son más largas y se remata menos. Sin embargo, la mayor precisión permite que el promedio de gol se mantenga.

Adalides de la tenencia, Argentina y España encontraron en las áreas el salto de calidad que las llevó hasta la final. La selección de Scaloni lo hizo a partir de la eficacia: marcó 19 goles y superó con claridad lo que sugerían tanto su volumen de remates como la calidad de sus ocasiones. Medido cada 90 minutos, para que los alargues no alteren la comparación, el equipo argentino produjo menos disparos que España (14,6 contra 17,1) y apenas menos goles esperados (1,87 contra 1,91). Sin embargo, marcó seis goles más.

Los goles esperados, o xG, como aparecerán en la transmisión, estiman la probabilidad de que cada remate termine en gol a partir de variables como la ubicación, el tipo de asistencia y la forma de definición. La suma de esas probabilidades ofrece una suerte de resultado probable resumido en lo que generen los disparos.

Si en la fase de grupos el problema era que Messi monopolizaba los goles, con el correr del torneo aparecieron tantos desde las tres líneas. Casi todos los que tuvieron ocasiones claras terminaron convirtiendo. La excepción, por ahora, es Nico González: acumula 7 remates y 0.8 goles esperados (máximos para un jugador argentino que no anotó), merodea, está cerca, le queda el mejor partido para sacarse la mufa.

¿Qué habría sido del fútbol argentino si Lionel Messi hubiese aceptado jugar para otra selección? ¿Habría existido el campeón del mundo de Qatar? ¿Se habría escrito la historia de la Scaloneta? ¿Esta final tendría hoy al capitán vestido de celeste y blanco o intentaría arrebatarle el título? Son preguntas imposibles de responder, pero durante varios años dejaron de ser una fantasía para convertirse en un objetivo concreto. Antes de que debutara con la selección argentina, España hizo todo lo que estuvo a su alcance para convencerlo de cambiar de camiseta. Lo buscaron de todas las maneras. Hablaron con sus entrenadores, con sus compañeros de Barcelona e, incluso, evaluaron convocarlo oficialmente para obligarlo a tomar una decisión. Nunca pudieron torcer una idea que ya estaba clara mucho antes de que Argentina descubriera quién era Messi.

Ginés Meléndez fue el principal impulsor de que Messi jugara para España. Durante décadas dirigió las selecciones juveniles de La Roja y fue uno de los formadores de la generación que años después conquistaría el Mundial de Sudáfrica 2010. Así conoció a un adolescente rosarino que empezaba a destacarse en las inferiores de Barcelona, al que siguió desde muy cerca, pero nunca logró seducir.

Si hay un país con el que los argentinos tenemos un vínculo especial, es España.

La relación se remonta al siglo XV, cuando la Corona inició la conquista del territorio americano. Durante casi 250 años, nuestras tierras formaron parte del Imperio español, un período que dejó una huella profunda en el idioma, la religión, el derecho, la organización política y las tradiciones.

Sabemos que es el país de la paella, de la tortilla de papas, del jamón ibérico, de la corrida de toros y del flamenco. Hacé clic acá para acceder a más datos sobre el rival de la Argentina en la final del Mundial 2026.

El temporal que azotó ayer a New Jersey le sumó todavía más suspenso a la decisión de Lionel Scaloni: el técnico, que tenía pensado realizar una breve práctica de fútbol en el último ensayo previo a la final, apenas pudo hacer algunos trabajos con pelota en el Red Bulls Performance Center, un complejo ubicado en las afueras de la ciudad donde las tormentas eléctricas se hicieron sentir con intensidad.

Aun así, el entrenador pudo realizar algunos ejercicios en los que dejó entrever, al menos, la idea que tiene para el partido con España. Y la principal novedad sería el posible regreso de Rodrigo de Paul.

La mañana en Nueva York arrancó lluviosa y con tormentas eléctricas que se hicieron fuertes durante gran parte del sábado. Los argentinos que residen en esta área de los Estados Unidos, a los que se les unieron miles de compatriotas llegados desde otros puntos de este país y también desde la Argentina, igualmente salieron a cumplir con el rito previo a cada partido de la selección. El del sábado no fue un banderazo más: fue el más convocante en la previa de la final más esperada de la historia.

La selección buscará este domingo la cuarta estrella y coronar el bicampeonato de Leo Messi, la figura argentina más influyente en el planeta.

Apenas las nubes dieron un respiro, miles de hinchas empezaron a convocarse en Times Square. La intersección de Broadway, la séptima avenida y la calle 46 se fue poblando de camisetas celestes y blancas desde las tres de la tarde. Casi tres horas después, la policía tuvo que vallar los accesos por las calles adyacentes porque estaba completamente desbordado de hinchas. Aunque fue imposible contener a la marea humana que entraba y salía del lugar.

En la provincia de Buenos Aires son herméticos respecto de cómo imaginan el operativo para el retorno y la bienvenida de la selección argentina después del partido de la final contra España en Nueva Jersey.

Sin embargo, LA NACION confirmó que existieron contactos entre la gestión de Axel Kicillof y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para poner todo a disposición del plantel de Scaloni.

Dicen los que saben que el ida y vuelta es “permanente” y que el encargado de entablar el puente fue en este caso el ministro de Seguridad provincial, Javier Alonso.

El penúltimo diciembre pasamos una tarde en la isla Soledad bajo estricto protocolo militar y con ciento treinta deudos de la guerra de Malvinas. Después de haber escrito tantas crónicas y relatos sobre aquellos héroes ninguneados llegaba por estepas heladas al mítico cementerio de Darwin en compañía del hermano de un marino muerto durante el hundimiento del crucero General Belgrano. No era la primera vez que el hombre formaba parte de aquella misión humanitaria: acompañar a los familiares de los combatientes en ese último peregrinaje a las tumbas blancas. El Equipo de Antropología Forense, con técnicas modernas, fue rescatando e identificando uno por uno los cadáveres que figuraban en el limbo y bajo el poético pero triste lema “Soldado argentino solo conocido por Dios”. Viajaban con nosotros varios de los últimos parientes directos -treinta de ellos en sillas de ruedas o con andadores-, transidos de dolor pero también de esperanza: encontrar por fin una sepultura con nombre y apellido, y reunirse simbólicamente con el alma perdida. Mi interlocutor, sin embargo, pertenece a otro grupo: los “sintumba”, aquellos que desaparecieron para siempre en las crueles aguas del Atlántico Sur. Para esta clase de sufrientes no queda más que la emoción táctil de recorrer con la yema de los dedos el nombre de su pariente donde ahora quedó inscripto: un cenotafio erigido en medio de la nada.

Lionel Messi publicó este sábado un emotivo mensaje en su cuenta de Instagram en la previa de la final contra España por el Mundial 2026. El capitán de la selección argentina hizo un repaso sobre el recorrido del equipo y agradeció a todos los que formaron parte del proceso encabezado por Lionel Scaloni.

La artista María Becerra publicó una sugestiva foto en redes sociales en medio de la expectativa sobre quién va a cantar el himno argentino en la final del Mundial 2026 ante España este domingo en el estadio de Nueva Jersey. La cantante y compositora nació en Quilmes, provincia de Buenos Aires, el 12 de febrero de 2000 y, tras saltar a la fama como creadora de contenido en YouTube, se convirtió en una de las máximas figuras del pop y la música urbana a nivel internacional.

Mañana a las 16 se juega la final de la Copa del Mundo 2026, entre Argentina y España y en la previa del encuentro definitivo, el diario El País entrevistó a Vicente del Bosque, un prócer del fútbol para los españoles: fue el entrenador que le dio a su país, en el Mundial 2010, la primera y única estrella de su historia.

La cuenta oficial de la selección argentina publicó un emotivo video a horas de la final del Mundial 2026 ante España, en el que, acompañado por la canción “Going the distance”, de Bill Conti, de la película Rocky, expresó: “Acá viene el campeón defensor”. La grabación dura un minuto y medio y repasa el recorrido del conjunto dirigido por Lionel Scaloni en los últimos años.

#SelecciónMayor Porque nunca nos conformamos con lo conseguido, ahí vamos otra vez. ¡Vamos por todo, Argentina! 🇦🇷💪🏼 pic.twitter.com/ucR3ic4a3S

Mundial 2026, en vivo: Argentina y España se enfrentan en la final de la Copa del Mundo | Nación UY