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Qué hacer en invierno: 5 juegos de mesa para adultos ideales para combatir el estrés y divertirse

Amigos juegan un juego de mesa. · Imagen: El País · Ver original
Cuanto más bajan las temperaturas, más se presta para cocinar sopas y guisos, prender la estufa y reunirse con familia o amigos puertas adentro. El invierno es, sin dudas, una época ideal para ver maratones de series o películas, pero hay otra actividad que no deja de crecer entre jóvenes y adultos: encontrarse alrededor de una mesa para jugar juegos de caja.
Cada vez son más frecuentes las cafeterías que organizan noches de juegos, las personas que tienen su propia “ludoteca” y las familias que reemplazan, al menos por unas horas, las pantallas por cartas, dados y tableros. Esta tendencia trae consigo beneficios: fortalece los vínculos sociales, reduce el estrés cotidiano y estimula funciones cognitivas como la memoria, la planificación, la atención y la resolución de problemas.
En su obra Homo Ludens, el psicólogo neerlandés Johan Huizinga sostiene que jugar es una necesidad humana básica, y no un simple pasatiempo. Para él, toda la cultura —desde el derecho, el arte y la poesía hasta la guerra y la filosofía— surge de impulsos lúdicos y adopta formas de juego.
Hoy, los especialistas coinciden en que recuperar espacios de juego entre adultos puede tener efectos positivos sobre el bienestar emocional. Reír, negociar estrategias, equivocarse sin consecuencias importantes o simplemente desconectarse durante una hora de las obligaciones cotidianas ayuda a disminuir la carga mental acumulada.
Los beneficios dependen del tipo de juego, pero en general destacan que estas actividades ayudan a estimular la memoria y la concentración, entrenar la planificación y la toma de decisiones, favorecer la creatividad y el pensamiento flexible, fortalecer las habilidades sociales y la comunicación, reducir el estrés al generar momentos de ocio compartido y crear recuerdos positivos con familiares o amigos.
Además, muchos juegos modernos incorporan dinámicas cooperativas, donde todos los participantes deben trabajar juntos para alcanzar un objetivo común, algo muy diferente a la lógica tradicional de “ganar o perder”.