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Qué hay detrás del universo de Dani Umpi: la muestra que une cultura pop de los 2000, collages y misticismo

·Sofía Durand Fernández
Qué hay detrás del universo de Dani Umpi: la muestra que une cultura pop de los 2000, collages y misticismo

Imagen: El País · Ver original

Basta bajar por la escalera de Subte, el centro de exposiciones ubicado en Plaza Fabini, para que los ojos se llenen de color y abunden las texturas. Así será, al menos, hasta el 4 de octubre.

Es que este jueves se inauguró allí Dani Umpi: obra reunida, una exhibición curada por Rodrigo Barcos que abarca más de 30 años de trabajo artístico del uruguayo.

Allí se incluyen vestuarios, collages, pelucas y un espacio audiovisual inmersivo, entre otras cosas, que permiten entender la evolución creativa de Umpi y conectarla con su música y su literatura.

Oriundo de Tacuarembó, publicó nueve libros y ha expuesto su arte visual en el extranjero. Ha editado discos, con los que ha ganado Premios Graffiti.

Con todo ese bagaje, Umpi es una figura emblemática del pop uruguayo, con un estilo performático disruptivo inédito a comienzos de los 2000.

La muestra está compuesta por obra de su acervo y otras que cedidas por colecciones privadas.

Lo que sigue es una visita guiada de El País por la muestra con el propio Umpi. En la conversación aparecerán Bjork y Tori Amos, la cultura pop de los años 2000, la Kabbalah, la Virgen de Lourdes, el neoconcretismo y hasta River Plate.

—En la muestra está el vestido de bolsas de leche que usaste en lo de Omar Gutiérrez, ¿cuál es su historia?

—Lo diseñó Pilar de Vera y para esta muestra quedó más de alta costura de lo que era. Es el mismo modelo, pero era más corto. Es una pieza que quedó en el imaginario de algunas personas, sobre todo en la comunidad LGBT. Cuando aparecí con él en el programa de Omar Gutiérrez, la presencia de drags no era muy común. En la inauguración fue de lo más fotografiado.

—Hay collages de fotografías con textos religiosos.

—Al principio, pusimos que eran de 2002, pero es muy incierto. Siempre fui muy curioso con los libros de religión que había a mi alcance. A veces los mezclaba con novelas rosa, del tipo Corín Tellado. Yo fui a un colegio jesuita en Tacuarembó, y cuando era chico estaba muy interesado de manera estética con todo lo que fuera órdenes religiosas. ¡Me encantaba Ignacio de Loyola! No me considero cristiano, pero tengo un interés metafísico aunque estas obras sean sarcásticas respecto a la religión.Los textos, por ejemplo, son bastante absurdos, con bastante carga de machismo.

—¿Qué representa la figura de la Virgen María?

—Mi familia era muy devota de la Virgen de Lourdes y la Santa Rita. Me parece increíble toda la historia, los fenómenos y las películas sobre La Virgen de Lourdes. Está muy asociada a fenómenos paranormales y, en su momento, a la Iglesia le costó mucho incluirla. Todo alrededor de ella es fabuloso, hasta a la gente que le interesan los ovnis les resuena.

—Allí también están Bjork y Tori Amos. ¿Por qué?

—Hay un paralelismo entre las virgenes y las cantantes que me gustaban en ese momento. Siempre fui muy fan de Bjork porque es la diva musical de los gays y las distintas. Pero con Tori Amos aprendí a construir arquetipos y a combinar el misticismo con lo mundano

—Y también hay un uso del papel bastante textil. El collage se vuelve un manto porque uso mucho el concepto de parangolé, de Hélio Oiticica, un artista brasilero que me ha influenciado muchísimo. Originalmente, usaba los collages para shows o recortaba un pedazo y me hacía un vestuario. Pero con el tiempo se convirtieron en una obra en sí misma. La técnica es cinta adhesiva con papel. Con el tiempo y el uso se va arrugando y va tomando otra textura, entonces eso lo vuelve similar a una tela.

—Surgió cuando hice mi segundo disco, Mormazo, en 2011. Todo su arte está hecho con tela de ropa deportiva y bordados. Están expuestos los que realicé para el arte del álbum y las pruebas de la tipografía, que son taggeos. Ahora sé que están mal vistos, pero en su momento hice una recolección y el disco tiene una tipografía especialmente de allí.

—Hay mucho uso de indumentaria deportiva, ¿te gustan los deportes?

—No, para nada. Me gusta la tela, los números, símbolos y escudos que tienen. A veces sé de dónde son, otras no tengo ni idea. Por lo general tienen colores muy brillantes.

—¿Cómo nació la serie con remeras de River Plate argentino?

—Eran descartes de la fábrica que conseguí de casualidad cuando vivía en Buenos Aires. Hay una lectura simbólica porque tienen el rojo Coca-Cola, que uso mucho. El rojo en el medio del blanco, y el blanco entendido no como luz, sino de una manera alquímica, con todos los colores y posibilidades dentro. No es un lugar de claridad, sino de contaminación. Esa serie tiene elementos alquímicos y de la Kabbalah.

—En las mesas, hay distintas notas de prensa, ¿sos de guardarlas?

—Eso lo seleccionó Rodrigo. Es el tercer trabajo que hacemos y tiene más identificadas las notas que hay que poner. Al principio, yo las guardaba sin mucho orden y las primeras las tengo porque las guardaba mi mamá. Con el tiempo tomé más conciencia y empecé a hacerlo yo.

—El vestido que está entre dos sillas es muy notorio en la exposición, ¿cuál es su historia?

—Lo usé varias veces con Álvaro Sánchez, que toca teclados. También lo usé en una Marcha de la Diversidad. La tela es de licra, podemos cinchar y da un movimiento muy lindo. Con Álvaro fue una experiencia muy interesante porque, si bien teníamos armados los temas, había mucho lugar a la improvisación y con este vestido también había algo físico: al estar con una misma pieza y de espaldas, entonces nos obligaba a hacer algo más performatico.

—Al principio de la muestra está escrito en la pared “En la vida hay dos destinos y uno depende de usted”. ¿Por qué la incluiste?

—Es una frase que siempre me gustó y, al menos en mi generación, fue bastante popular. Era la presentación de Verónica Lavalle, pero hace unos años Humberto de Vargas dijo que él la había inventado cuando estuvieron en pareja. Después se la atribuyó una consultora. Puse a los tres posibles autores porque podés leer un montón de cosas. Primero, el tema de la autoría, de que ella es mujer y los otros se meten. Hay algo no resuelto en una frase que promociona la astrología, pero está hablando del libre albedrío. Capaz todos ellos tienen razón, pero me gustan todas sus dimensiones. Por eso la puse allí.

—En esta exposición y en tu obra en general, hay mucha presencia de la cultura pop del 2000. Es un material de archivo que cobró valor.

—Trabajo con el material del momento y con el tiempo adquiere otra dimensión y valor.

—¿No identificás un paralelismo con tu carrera?

—Sí, porque se puede mirar desde cierta distancia y entender más el proceso creativo, que no era tan tipico en Uruguay en ese momento. Cuando hice una muestra en San Pablo, todas las referencias se entendían y yo no era de ahí. Con el tiempo mi proceso creativo, acá se fue leyendo mejor.

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