La Policía del Valle del Támesis reconoció este jueves ante el Tribunal Superior de Londres que las órdenes judiciales usadas para allanar dos propiedades vinculadas con Andrew Mountbatten-Windsor, hermano menor del rey Carlos III, fueron emitidas de manera irregular y deben ser anuladas.

La admisión es un revés para la investigación contra el expríncipe, detenido en febrero bajo sospecha de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público por sus presuntos vínculos con el delincuente sexual Jeffrey Epstein. El juez Nicholas Hilliard señaló que la Policía cometió un error significativo al solicitar las órdenes, con las que se incautaron documentos y dispositivos electrónicos.

Un acuerdo antes de la audiencia

La fuerza y los abogados de Mountbatten-Windsor habían acordado antes de la audiencia que las órdenes debían anularse. La defensa las había impugnado mediante una revisión judicial, al considerar que los registros carecían de fundamento legal.

“Reconocemos que la decisión inicial del tribunal de emitir las órdenes en virtud de la legislación específica utilizada fue incorrecta y, por lo tanto, estas deben ser legalmente anuladas”, indicó la Policía en un comunicado, en el que aclaró que el acuerdo se refiere solo a la base legal de los allanamientos y no al fondo de la investigación.

Las órdenes se habían emitido antes de la detención, al amparo de una norma sobre documentos usados en actividades comerciales o en funciones sujetas a confidencialidad. Ante el tribunal, la Policía admitió que el juez que las autorizó no contaba con elementos suficientes para dar por cumplidos los requisitos legales.

La pelea por las pruebas

La anulación abre un nuevo frente: otros procedimientos judiciales deberán definir qué se hace con el material incautado y si los investigadores pueden conservarlo y usarlo. El abogado del expríncipe, del estudio Howard Kennedy, sostuvo que la decisión es apenas el primer paso de una impugnación más amplia. “En realidad, se trata de pruebas viciadas. Fueron obtenidas de manera indebida. Por lo tanto, deberían quedar excluidas de cualquier juicio penal”, afirmó.

Mountbatten-Windsor, de 66 años, no estuvo en la audiencia. Tras su detención el 19 de febrero pasó 11 horas bajo interrogatorio y quedó en libertad, aunque sigue investigado. No fue acusado formalmente y niega cualquier irregularidad.

El origen del caso

La investigación gira sobre todo en torno a la sospecha de que compartió información confidencial del gobierno británico con Epstein cuando era enviado comercial del Reino Unido, hace más de 15 años, aunque la Policía advirtió que podría examinar otros asuntos. El caso tomó impulso después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicara millones de páginas de documentos sobre el financista, que murió en prisión.

Qué sigue

Resta que la Justicia resuelva si el material incautado puede conservarse y utilizarse en la investigación, y si la defensa logra excluirlo de un eventual juicio. La Policía deberá decidir además si busca nuevas autorizaciones para continuar con las pesquisas.