Quien camina por la rambla de Montevideo ve un paisaje inconfundible: el agua del Río de la Plata suele tener un tono marrón, muy distinto del azul que se asocia con el océano. La explicación principal no es que el río esté necesariamente sucio, sino que transporta enormes cantidades de partículas naturales. La NASA ha fotografiado desde el espacio esas franjas de sedimentos que llegan al estuario desde el interior de Sudamérica.

¿De dónde viene el color marrón?

Los ríos Paraná y Uruguay arrastran materiales finos de su extensa cuenca, entre ellos limos y arcillas. Cuando esas partículas quedan suspendidas en el agua dispersan y absorben la luz de manera diferente a como lo haría un mar transparente; por eso el agua adquiere tonos ocres o marrones. La NASA describe episodios en los que las lluvias aguas arriba aumentan especialmente la carga de sedimentos que desemboca en el Río de la Plata.

¿Por qué no se deposita todo el barro en el fondo?

El estuario recibe continuamente agua y sedimentos. Las corrientes, las olas y el viento pueden mantener en movimiento las partículas más pequeñas o devolverlas a la columna de agua. Investigadores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República estudian, además, la floculación: un proceso por el cual partículas finas se agrupan y cambian su comportamiento al encontrarse aguas de diferentes salinidades.

Entonces, ¿el Río de la Plata no está contaminado?

Esa conclusión sería incorrecta. El color marrón no prueba por sí solo contaminación, pero tampoco garantiza que el agua sea segura. Puede haber sustancias disueltas, microorganismos u otros contaminantes que no se reconocen a simple vista. La Intendencia de Montevideo dispone de programas e informes de monitoreo del agua, sedimentos y organismos de la costa, precisamente porque la calidad ambiental se determina mediante mediciones y no por el color.

¿Por qué a veces aparece una franja de agua de otro color?

La mezcla de aguas con distintas cargas de sedimentos y salinidad puede producir contrastes visibles. También intervienen la circulación costera, el viento y, en ciertas circunstancias, organismos microscópicos como el fitoplancton. Los estudios de teledetección financiados por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación utilizan imágenes satelitales para estimar turbidez y clorofila, dos variables distintas que ayudan a interpretar esos cambios.

¿En el verano se puede saber si una playa está apta solo por su aspecto?

No. Aunque el agua parezca clara, pueden existir problemas sanitarios, y aunque parezca turbia, parte de esa apariencia puede ser natural. Antes de bañarse conviene atender los avisos de guardavidas, la señalización y los informes oficiales de aptitud de playas. Si hay indicaciones de no ingresar al agua, deben respetarse independientemente de que el río se vea azul o marrón.

Lo sorprendente que muestran los satélites

Las imágenes de NASA permiten seguir la pluma de material que llega desde el Paraná hasta el estuario y se encuentra con el Atlántico. Es decir, el tono que vemos desde la rambla no se explica solo por lo que sucede frente a Montevideo: responde a procesos de una cuenca continental enorme, muy lejos de la costa uruguaya.