El 5 de octubre, a las 15.56, Ani Gevorgyan escribió desde Londres a una periodista de The New York Times. Se presentó como consultora y ofreció una entrevista con Rafael Valim, el abogado brasileño que lleva el planteo de Cristina Kirchner ante las Naciones Unidas. Ese mismo día hubo otro contacto con el diario y uno con Bloomberg.

Valim trabajó en la defensa de Lula da Silva en la causa conocida como Lava Jato y este año se sumó al equipo internacional de la expresidenta, en el marco de la condena por la causa Vialidad. En el mensaje, Gevorgyan dijo que escribía en representación de Cristina y que el objetivo era acompañar el pedido para suspender la inhabilitación que le impide ocupar cargos.

Los correos salieron de papeles presentados ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos. El contrato entre Nazar Partners FZ-LLC, radicada en la zona franca de Ras al-Khaimah, y Milton Advisers se firmó el 27 de agosto. Cristina Kirchner figura como beneficiaria del trabajo y como principal extranjera.

El 7 de octubre Milton declaró ante ese departamento que el acuerdo con Nazar estaba vigente y que ya había escrito a periodistas de The New York Times y de Bloomberg. Fuentes del entorno de la expresidenta cuentan otra versión: el equipo nunca dio la aprobación final y la consultora avanzó cuando todavía había diferencias sobre el contrato.

Quienes siguen la estrategia internacional dicen que el caso tuvo recepción y que reciben consultas con frecuencia, y que por eso no ven necesaria, por ahora, una ayuda extra de una consultora. La foto de esta nota es de Cristina saludando desde un balcón, no de la firma del contrato.

Qué sigue

El equipo de Cristina sostiene que no cerró la contratación. Milton declaró ante el Departamento de Justicia que el acuerdo estaba vigente.