domingo, 19 de julio de 2026Montevideo · 12°C · 96% humedad · Chaparrones
Cotizaciones BCUUSD $ 40,19UI $ 6,62UR $ 1.922,682026-07-17
Mundial 2026FRA 4-6 ENG · ESP vs ARG

Argentina venciendo a Inglaterra: fútbol y poder blando

·Clarin.com - Home
Argentina venciendo a Inglaterra: fútbol y poder blando

Imagen: Clarín · Ver original

“Siempre parece imposible hasta que se hace” (Nelson Mandela)

La frontera entre la fuerza y la atracción en las relaciones internacionales ha dejado de ser una línea clara. Mientras los Estados compiten de manera constante en la arena global, el poder se manifiesta en formas que escapan a los manuales de estrategia militar tradicionales.

El reciente partido entre las selecciones de Argentina e Inglaterra en la seminfinal del Campeonato Mundial de Fútbol no fue simplemente un evento deportivo; se convirtió en un escenario de disputa geopolítica donde el soft power (poder blando) sirvió como canal para un revisionismo histórico global y un reclamo colectivo contra el pasado colonial británico.

Para comprender la magnitud de este fenómeno, es indispensable recurrir a la distinción teórica clásica formulada por Joseph Nye.

El Hard Power (Poder Duro), es la capacidad de un Estado para coaccionar a otros mediante el uso de la fuerza militar o la presión económica. Es el poder del garrote y la zanahoria: invasiones, sanciones, bloqueos o el peso de la hegemonía financiera. Históricamente, el Imperio Británico consolidó su dominio global mediante este recurso.

El Soft Power (Poder Blando), por el contrario, Nye lo define como la habilidad de obtener lo que se quiere mediante la atracción y la cooptación, en lugar de la coerción o el pago. Sus fuentes primarias son la cultura, los valores políticos y las políticas exteriores.

Dentro de los recursos de poder blando, la cultura y el deporte ocupan un lugar privilegiado. El deporte tiene la capacidad única de generar narrativas de identidad, proyectar prestigio y canalizar simpatías globales de forma mucho más eficaz que un despliegue militar. El fútbol, en particular, funciona como un ecualizador simbólico: en el campo de juego, las asimetrías del poder duro desaparecen temporariamente, permitiendo que naciones económicamente menos favorecidas desafíen a las potencias globales.

El partido entre Argentina e Inglaterra, demostró que el soft power de la selección argentina trasciende sus propias fronteras geográficas. La victoria argentina no solo desató festejos en una marea celeste blanca de todo el país, sino que provocó una inédita ola de celebraciones en las calles de Bangladesh, Pakistán e India.

¿Por qué antiguas colonias británicas en el sur de Asia adoptan la camiseta albiceleste como propia? La respuesta se encuentra en una memoria histórica compartida. Para estas sociedades, marcadas por las cicatrices del reparto colonial británico y tragedias históricas (como la partición de la India o la hambruna de Bengala), derrotar a Inglaterra en el deporte rey representa una catarsis colectiva.

A través del soft power del fútbol argentino, construido sobre la mística de Diego Maradona, la genialidad de Lionel Messi y una épica de resistencia de los países del “Sur Global”, estas naciones encontraron un canal de expresión para su propio resentimiento contra el antiguo colonizador. El triunfo argentino se resignificó a miles de kilómetros de distancia como una victoria de los colonizados sobre el colonizador.

El punto álgido de esta manifestación de poder blando y diplomacia cultural ocurrió cuando los jugadores de la selección argentina desplegaron una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”.

Este gesto no es menor; al utilizar una de las plataformas con mayor audiencia y visibilidad global del planeta, el equipo argentino realizó un acto de revisionismo histórico activo. El reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur; usualmente circunscrito a los canales formales de la diplomacia y los organismos multilaterales (donde el hard power británico suele bloquear las resoluciones), so fue llevado directamente a la opinión pública internacional.

Este tipo de acciones demuestra cómo los Estados y sus representantes culturales pueden utilizar el deporte para mantener vigentes disputas territoriales y desafiar el statu quo internacional. La bandera no solo reafirmó la identidad y el reclamo soberano argentino, sino que validó y alimentó el sentimiento de solidaridad de otros Estados que reclaman contra el colonialismo residual de las grandes potencias.

En las relaciones internacionales contemporáneas, el poder no se mide únicamente en cabezas nucleares o en el tamaño del Producto Interno Bruto. El partido Argentina-Inglaterra fue una prueba de que el soft power tiene la capacidad de disputar el relato histórico.

Cuando la pelota rueda, la cultura y el deporte se transforman en herramientas de resistencia. A través de la simpatía global por el fútbol argentino y el contundente mensaje de soberanía sobre las islas, Argentina logró activar una red invisible de solidaridad anticolonial que une el Atlántico Sur con el sur de Asia. En el tablero global, el poder blando demostró, una vez más, que la memoria de los pueblos no puede ser acallada por la fuerza de las armas.

Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín

F1 GP de Bélgica: horarios de la carrera, cómo y dónde ver la Fórmula 1

Francia e Inglaterra juegan por el consuelo del tercer puesto, a qué hora y dónde se juega, y todo lo que tenés que saber este sábado 18 de julio

Ni Bariloche ni Mendoza: la ciudad argentina elegida entre las más hospitalarias del mundo que seduce a los jubilados

Franco Colapinto explicó su bronca tras la clasificación del GP de Bélgica: "No mejoramos nada, empeoramos"

Adiós a los caloventores y las estufas eléctricas: la alternativa que consume menos energía

Horóscopo de hoy, sábado 18 de julio: las predicciones para la salud, el amor y el dinero

El sueño de la cafetería propia: 5 franquicias que lo facilitan y qué inversión exigen

Argentina jugará la final del Mundial y explotó la venta de camisetas: pocos talles y furor en el exterior

Se busca con perros y le dicen "diamante negro": el secreto bajo tierra en dos pueblos bonaerenses

Argentina venciendo a Inglaterra: fútbol y poder blando | Nación UY