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Duro artículo de The Athletic contra la selección: “Argentina se deshonró a sí misma”

Duro artículo de The Athletic contra la selección: “Argentina se deshonró a sí misma”

Imagen: La Nación · Ver original

En buena medida, la prensa mundial fustigó el juego y la actitud de la selección argentina en la final perdida ante España en el Mundial 2026. El artículo de The Athletic, firmado por Adam Crafton, ya brinda un concepto duro en el título: “Argentina se deshonró a sí misma y ​​a la final de la Copa del Mundo con su petulancia sin encanto”.

También, ahonda en cuestionamientos hacia el equipo de Scaloni desde sus primeros párrafos: “Mientras los héroes españoles campeones del mundo se reunían en el podio, sus rivales, Argentina, maltrechos y derrotados, les daban la espalda. Aquello marcó la culminación de una actuación irritable, petulante y de mal gusto por parte de los ahora destronados campeones del mundo, que los dejó con un jugador menos en el campo durante los 30 minutos de tiempo extra, y que provocó peleas propias de un bar en el terreno de juego tras el pitazo final".

En este sentido, el autor amplió: “En el fragor de la batalla, pueden producirse altercados y escaramuzas. Sin embargo, su rechazo a la coronación española resultó particularmente desagradable, una muestra de falta de respeto hacia los vencedores del evento deportivo más prestigioso del mundo. Sin embargo, esto encajaba perfectamente con la insípida actuación argentina, que ofreció poco en cuanto a contenido o estilo durante los 120 minutos que duró el partido”.

El artículo enfatizó las diferencias entre ambos seleccionados: “España representa, en muchos sentidos, la contracultura de Argentina. Es un equipo sistemático; organizado, lógico y preciso en su juego. Si España mantiene la calma, Argentina se desata; un equipo apasionado, emotivo y a menudo caótico, donde el rendimiento fluctúa enormemente dentro de un mismo partido, por no hablar de entre un encuentro y otro. Nunca un equipo ha parecido tan vulnerable y, sin embargo, ha sido derrotado tan raramente”.

La nota retrotrae en algún momento a las semifinales de la selección ante Inglaterra: “Argentina intentó arrastrar a los españoles a su juego, tal como lo intentó con Inglaterra en su victoria de semifinales el miércoles. En aquella ocasión, Argentina buscó provocar y presionar; Enzo Fernández le propinó un golpe en la cabeza a Elliot Anderson al comienzo del partido, y Leandro Paredes golpeó el tobillo de Jude Bellingham”.

Y amplía: “La interpretación del himno nacional por parte del equipo antes del partido casi se convirtió en un referéndum sobre el patriotismo de cada jugador. Con las venas del cuello abultadas y las voces resonando, era una imagen imponente, similar al Haka previo al partido del equipo de rugby de Nueva Zelanda. La ironía, sin embargo, reside en que Argentina finalmente superó a Inglaterra no con codazos sutiles o mordiscos desagradables, sino cuando se concentró en el fútbol, ​​dominando por completo a sus oponentes en los últimos 25 minutos del partido".

Luego, explica el planteo albiceleste durante la final. “El inicio de la final contra España fue más bien titubeante. De hecho, Argentina se mostró particularmente pasiva, tanto en su estrategia de ataque como en sus tácticas defensivas. Su caída en la anarquía fue un proceso gradual, no una explosión instantánea. La astucia de España radicó en su negativa a enfrascarse en trivialidades fuera del juego. Controlaron el partido, sometiendo a los argentinos y moviendo el balón a su antojo. Fue como un sedante para neutralizar sus provocaciones. España ganó este partido no por caer en la trampa, sino simplemente por jugar mejor al fútbol”.

El artículo entiende que “la falta temprana de Alexis Mac Allister sobre Dani Olmo fue inoportuna y desagradable”. Y fulmina a Nicolás Tagliafico, describiéndolo como “un defensor mediocre frente a un gran atacante como Lamine Yamal, que intentó cometer faltas sobre el extremo de cuatro maneras diferentes a la vez, pero la más desagradable fue cuando rozó la pantorrilla de Yamal con los tacos”.

También reparte palos para Leandro Paredes: “Entró desde el banquillo en la segunda parte, asumió el papel de villano taimado, empujando a Dani Olmo al suelo, increpando al árbitro y mostrándose incrédulo y ofendido cada vez que se pitaba una falta en contra de su equipo”. Y semblantea a Lionel Messi como “un mero espectador”, después de haber sido habitualmente -siempre según The Athletic- “Un salvador divino”. Pero además, cuando el capitán denunció el intercambio de palabras con Marc Cucurella, que se tapó la boca, describe a Messi con “el comportamiento de un niño que intenta contarle cosas a su profesor”.

Entre la abundancia de críticas, Crafton apunta a la actitud de los jugadores argentinos en el final: “Mientras los jugadores españoles celebraban, el defensa Nahuel Molina pareció intentar golpear a Rodri con el brazo. Rodri se encaró con Molina, quien se plantó frente al centrocampista del Manchester City. El español Eric García salió en defensa de su compañero. Paredes intervino rápidamente, agarró a García por el cuello y lo empujó al suelo. Paredes también arremetió contra Gavi. El defensa argentino Nicolás Otamendi fue captado por DAZN en España diciéndole a Rodri que él y Laporte habían estado ‘llorando toda la semana’ y que debían hablar menos”.

Solo hay un elogio para el conjunto nacional: “Debemos reconocer que la unidad de esta selección argentina, y el profundo sentimiento de lealtad que suscita su bandera nacional, ha sido a menudo su elemento diferenciador, potenciado por la genialidad de Messi. Esa camaradería entre los jugadores, que a menudo se van de vacaciones juntos, ha llevado a este equipo a ganar el Mundial de 2022 y la Copa América en 2021 y 2024. También ayudó a remontar las desventajas en la fase eliminatoria contra Egipto e Inglaterra en este torneo. Estos argentinos despliegan una intensidad patriótica casi frenética; juegan por la bandera, pero también están unidos por una devoción casi religiosa a su mejor jugador, Messi”.

Para terminar, el artículo cuestiona lo que ocurrió antes de que España alzara la copa: “Antes de la celebración del trofeo, los españoles tendieron la mano a sus rivales, formando un pasillo de honor. Sin embargo, cuando llegó el momento de reconocer a los vencedores, Argentina se volcó sobre sí misma. Se congregaron en un extremo del campo, concentrándose en sus propios aficionados, quienes se inclinaron ante Messi. Cuando Rodri recogió su Balón de Oro, tras haber sido elegido mejor jugador del torneo, los hinchas argentinos lo ahogaron con cánticos a favor de Messi. Al hacerlo, se menospreciaron ante el mundo”.

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