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Muchos la descartan pero la espuma de la cerveza es clave para conservar sus propiedades y el aroma

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Más allá de las preferencias personales, la espuma de la cerveza cumple una función importante, ya que ayuda a conservar el aroma, el sabor y otras propiedades organolépticas (o sea, las características que pueden percibir los sentidos como sabor, textura, color, etc.).
Conocida popularmente como "corona", esta capa espumosa tiene un nombre técnico: giste. Su presencia no es un defecto, sino una característica natural que forma parte de la composición de la cerveza. La espuma de la cerveza se genera como consecuencia del dióxido de carbono (CO₂) producido durante el proceso de fermentación.
Durante esta etapa, las levaduras transforman los azúcares presentes en la malta en alcohol y dióxido de carbono. Al entrar en contacto con el ambiente cuando la cerveza se sirve, ese gas forma las burbujas que dan origen a la espuma.
Además del CO₂, la combinación de malta y lúpulo también favorece la formación de estructuras estables que permiten que la espuma permanezca durante más tiempo sobre la bebida.Por eso, la presencia de espuma es completamente normal y, lejos de perjudicar la cerveza, contribuye a preservar sus cualidades sensoriales, especialmente en las cervezas de barril, donde actúa como una barrera que ayuda a conservar los aromas.
La espuma no tiene únicamente una función estética. Entre sus principales beneficios se encuentran:
Si se desea controlar la cantidad de espuma, la técnica al servir la cerveza resulta fundamental.Los especialistas recomiendan:
Seguir estos pasos permite obtener una cerveza bien servida, con una cantidad equilibrada de espuma y sin desperdiciar bebida.
Además de formar parte de la experiencia de beber cerveza, la espuma también puede aprovecharse en distintas preparaciones culinarias.1. Rebozados más livianosIncorporar la espuma de cerveza a masas para rebozados ayuda a introducir aire en la mezcla, lo que favorece una textura más ligera y crujiente. Es una opción ideal para pescados, verduras o aros de cebolla.
2. Salsas y reduccionesLa espuma puede añadirse a salsas y reducciones para aportar parte de los aromas característicos de la cerveza y un delicado toque amargo, especialmente en preparaciones para carnes, embutidos o guisos.
3. PanificaciónTambién puede utilizarse en masas para pan, pizza o focaccia. Además de aportar humedad, suma un sutil sabor a malta y lúpulo, al tiempo que contribuye a obtener una miga más aireada y una textura más liviana.
Aunque muchas personas intentan evitarla, la espuma de la cerveza desempeña un papel importante tanto en la conservación de las propiedades organolépticas como en la experiencia de degustación. Además, puede convertirse en un ingrediente útil en la cocina, aportando textura y sabor a diferentes preparaciones.