El invierno de 2026 volvió a exigir con fuerza a la red pública de salud. El aumento de las infecciones respiratorias elevó la demanda en las puertas de emergencia y generó demoras para el ingreso de algunos pacientes a hospitales, especialmente en Montevideo, mientras ASSE desplegó refuerzos de camas, personal y capacidad pediátrica para absorber el pico estacional.

La situación muestra dos realidades al mismo tiempo: existen avances medibles en la reducción de listas de espera, pero durante los momentos de mayor presión asistencial siguen apareciendo cuellos de botella que afectan a pacientes, ambulancias y equipos de salud.

Ambulancias con esperas de horas

El 8 de julio, la Cámara de Emergencias Móviles del Uruguay advirtió sobre una intensa cantidad de consultas, fundamentalmente por infecciones respiratorias en adultos y niños. Su presidente, Gustavo López, explicó a El País que las ambulancias estaban registrando demoras de horas para ingresar pacientes a hospitales, sobre todo en Montevideo.

Entre los cuadros que impulsaron la demanda aparecieron asma, EPOC, bronquiolitis y otras infecciones respiratorias agravadas durante las jornadas de bajas temperaturas. La demora no significa necesariamente que todos los pacientes esperen durante horas para recibir una primera atención: el cuello de botella aparece especialmente cuando una ambulancia ya trasladó a una persona y debe aguardar hasta que el centro asistencial pueda completar su ingreso.

El Plan Invierno sumó camas y personal

ASSE llegó a este invierno con un refuerzo específico. En la Rendición de Cuentas 2025, presentada el 30 de julio ante la comisión parlamentaria de Presupuestos integrada con Hacienda, el organismo informó que el Plan Invierno incorporó 197 nuevas camas y cupos asistenciales y permitió contratar a 870 trabajadores de la salud, entre personal de enfermería, médicos y técnicos de apoyo.

Una parte importante del esfuerzo se concentró en el Centro Hospitalario Pereira Rossell. Según Presidencia, el centro incrementó cerca de 40% su dotación total de camas para el invierno, pasando de 150 a 206 plazas disponibles.

El plan mantuvo 20 camas de CTI, reforzó la unidad de cuidados intensivos de recién nacidos, dispuso 12 camas en cuidados respiratorios especiales y 18 plazas para oxigenoterapia de alto flujo, con posibilidad de ampliar esa capacidad ante contingencias. ASSE destinó además unos 100 millones de pesos al refuerzo de recursos humanos y alrededor de 4 millones a equipamiento médico en el Pereira Rossell, junto con unas 40.000 horas mensuales adicionales en áreas críticas.

Las listas de espera mejoraron

La presión sobre las emergencias convive con indicadores mejores en la atención coordinada. ASSE informó una reducción de 14,4% en la demanda de consultas pendientes y una caída promedio de 24,8% en los tiempos de espera para especialistas.

El organismo también comunicó que la lista de espera para cirugías no postergables pasó de 2.077 usuarios a 130, una reducción de 93,7%. Para los principales estudios ambulatorios —entre ellos ecografías, estudios cardiológicos, respiratorios, endoscopías y ginecológicos— la demanda pendiente disminuyó cerca de 40%.

Son datos relevantes porque muestran que el problema no puede resumirse simplemente como un deterioro general de ASSE. En varias áreas hubo mejoras, al mismo tiempo que la red continúa siendo vulnerable a los picos de demanda del invierno.

Una exigencia mayor para todos los prestadores

Desde este año también rige una actualización de las reglas sobre tiempos máximos de espera. El Decreto 44/026 estableció nuevos plazos para consultas ambulatorias no urgentes, estudios diagnósticos y procedimientos quirúrgicos no urgentes en todos los prestadores integrales del Sistema Nacional Integrado de Salud.

La norma refuerza la obligación de medir y controlar los tiempos de acceso y eleva la presión para que tanto ASSE como los prestadores privados reduzcan demoras evitables.

El desafío después del pico invernal

El balance del invierno deja una conclusión menos simple que una lectura de crisis o de problema resuelto. ASSE reforzó la red, aumentó camas y contrató personal, y al mismo tiempo consiguió reducciones importantes en varias listas de espera. Sin embargo, las demoras reportadas en las puertas hospitalarias muestran que todavía existen límites cuando la demanda aumenta de forma brusca.

El desafío será determinar cuánto de la capacidad agregada durante el invierno puede convertirse en una mejora permanente. Si cada ola de frío obliga a reconstruir de forma transitoria una parte importante de la capacidad asistencial, la discusión ya no es solamente estacional: pasa a ser cómo dimensionar la red pública para responder a los picos sin normalizar esperas prolongadas para pacientes y ambulancias.