El Directorio del Banco Central del Uruguay (BCU) resolvió este jueves, por unanimidad, elevar la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 25 puntos básicos, de 5,75% a 6%. La decisión estuvo en línea con lo que esperaba el mercado y llega después de siete meses sin cambios.
Según el BCU, la medida no busca revertir directamente el impacto de las subas temporales de la energía y los alimentos, sino actuar de forma preventiva para limitar su persistencia y evitar que se trasladen al resto de los precios y a las expectativas. La política monetaria mantiene, de todos modos, una instancia expansiva.
La inflación y las expectativas
La inflación interanual se ubicó en 4,7% en setiembre, impulsada sobre todo por los bienes importados, las frutas y verduras y los combustibles. El BCU sostiene que no hay presiones inflacionarias generalizadas y que la inflación de los bienes no transables se mantuvo estable en los últimos meses.
Las expectativas siguen ancladas en torno al objetivo a 24 meses: 4,55% para los analistas, 4,58% para los operadores financieros y 5% para las empresas, con un promedio de 4,71%. Para el BCU, eso ratifica la confianza en el régimen de metas de inflación.
El contexto internacional
El comunicado señala que las tensiones geopolíticas siguen empujando los precios de la energía y, de forma indirecta, los de otros bienes comercializables, lo que llevó a revisar al alza las expectativas de inflación. Los principales bancos centrales y los mercados internacionales vienen ajustando sus tasas al alza. En Uruguay, la actividad económica muestra señales de resiliencia tras shocks sectoriales y climáticos.
El Comité de Política Monetaria (Copom) proyecta que la inflación seguirá transitoriamente por encima de la meta de 4,5%, aunque dentro del rango de tolerancia, y que luego convergerá al objetivo. Advirtió, sin embargo, que la proliferación y persistencia de los shocks geopolíticos y climáticos es un riesgo relevante.
Primera suba en un año y medio
Es la primera vez en un año y medio que el BCU sube la tasa de referencia. El organismo explicó que el objetivo es “preservar el anclaje de las expectativas de inflación” y “actuar proactivamente” para limitar la persistencia de las subas de energía y alimentos. La decisión llega después de que la economía uruguaya se contrajera 0,8% interanual en el segundo trimestre, en términos desestacionalizados.
Qué sigue
La suba encarece el costo del dinero en la economía, ya que la tasa de referencia orienta al resto de las tasas de interés. El mercado seguirá de cerca la evolución de la inflación y de los precios de la energía para anticipar si el Copom continúa con nuevos ajustes en su próxima reunión.

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