Las compras por internet al exterior bajaron con fuerza en Uruguay después del cambio tributario de mayo. En julio ingresaron 128.166 paquetes bajo los regímenes de franquicia y simplificado, 48% menos que en el mismo mes de 2025, según datos de la Dirección Nacional de Aduanas difundidos el 20 de agosto por El País. Fue el tercer descenso interanual consecutivo, luego de las caídas de mayo y junio.

El dato mensual, sin embargo, no significa que 2026 haya quedado por debajo de todo el año anterior. Entre enero y julio llegaron 1.621.898 paquetes, 3,8% más que en igual período de 2025. Esa aparente contradicción se explica por dos etapas muy distintas: un fuerte crecimiento entre enero y abril, antes de que comenzara el nuevo régimen, y una contracción desde mayo. Por eso, la lectura más precisa es que el flujo cambió de tendencia, no que desaparecieron las compras web.

Qué muestran los números de julio

Dentro del régimen de franquicias se contabilizaron 80.630 envíos en julio, 55,3% menos que un año atrás. La serie había alcanzado 252.574 operaciones en abril y luego bajó a 112.346 en mayo y 83.120 en junio. En enero-julio, pese a ese retroceso reciente, las franquicias sumaron 1.249.146 operaciones, 8,7% más que en los primeros siete meses de 2025.

El régimen simplificado tuvo una trayectoria algo diferente. En julio registró 31.422 paquetes, 46,5% menos interanual, aunque mostró una recuperación moderada frente a los 29.906 de junio. En los siete primeros meses acumuló 236.891 envíos, 22,2% menos que un año antes. Este mecanismo se utiliza cuando una compra no entra en franquicia y permite importar sin límite de cantidad mediante una prestación única equivalente al 60% del valor, con un mínimo de US$ 20 y otras condiciones.

La suma de los dos regímenes no coincide exactamente con sus subtotales porque la estadística total incluye otras clasificaciones de envíos postales. Lo relevante para el consumidor es que tanto la franquicia como el simplificado tuvieron en julio menos operaciones que un año antes. El descenso, por lo tanto, no se concentró solamente en una modalidad.

Qué cambió desde el 1º de mayo

El nuevo régimen de franquicias empezó a regir el 1º de mayo de 2026. Conservó el máximo de tres envíos por persona mayor de edad y por año civil, pero elevó el cupo anual de US$ 600 a US$ 800. El monto puede utilizarse en una, dos o tres operaciones y no se reinició al comenzar mayo: las compras hechas entre enero y abril también consumen el cupo y la cantidad anual de envíos.

La modificación principal fue tributaria. Las compras amparadas en franquicia pasaron a pagar IVA, salvo las excepciones previstas. Los envíos desde Estados Unidos pueden quedar exonerados cuando no superan US$ 200 y cumplen las condiciones derivadas del acuerdo comercial entre ambos países. Para compras desde China y otros orígenes sin un acuerdo equivalente se aplica el IVA del 22% sobre el valor del producto.

El impuesto no integra el límite de US$ 800: se cobra después de efectuada la compra. El pago se gestiona a través del operador postal, que actúa como responsable ante Aduanas. Si una persona agota las tres operaciones aunque no haya utilizado todo el cupo, debe esperar al año siguiente para volver a usar la franquicia. Si consume los US$ 800 en una sola compra, también agota el beneficio anual.

El registro de vendedores de Estados Unidos agregó una transición operativa. Aduanas prorrogó inicialmente hasta el 1º de julio la exigencia para que las empresas extranjeras estuvieran registradas a efectos de aplicar la exoneración de IVA y anunció que inscribiría de oficio a las diez plataformas principales. La propia Aduana informó entonces que los envíos provenientes de territorio estadounidense representaban, en promedio, 12% del total.

¿La caída se explica solamente por el IVA?

La coincidencia temporal es clara: los descensos interanuales comenzaron en mayo, cuando entró en vigor el IVA para buena parte de las compras. El tributo encarece en 22% los productos alcanzados y reduce la ventaja de precio frente al comercio local. También puede inducir a agrupar artículos en menos operaciones para aprovechar mejor los tres envíos disponibles.

Pero los datos disponibles no permiten atribuir matemáticamente toda la baja al impuesto. El primer cuatrimestre tuvo niveles extraordinarios, posiblemente impulsados por consumidores que adelantaron compras antes del cambio. Abril marcó el máximo de 252.574 franquicias y dejó una base inmediata muy alta. También influyen la publicidad y las promociones de las plataformas, los costos de envío, el tipo de cambio, la capacidad logística y el hecho de que algunos usuarios ya habían consumido parte o todo su cupo anual.

La comparación interanual mide paquetes, no el valor gastado ni la cantidad de productos dentro de cada envío. Una reducción de operaciones puede coexistir con compras promedio más grandes. Tampoco permite saber cuánto gasto se trasladó a comercios uruguayos. Para medir ese efecto serían necesarios datos de valor importado, tickets locales y comportamiento por categoría.

Qué se sigue comprando

En los dos regímenes, los tres grupos con mayor cantidad de operaciones fueron vestimenta y manufacturas textiles; juguetes, juegos y artículos de recreo; y muebles y artículos para el hogar, incluidos bazar y decoración. La composición ayuda a entender por qué el fenómeno tiene impacto competitivo en actividades locales muy distintas, desde indumentaria y jugueterías hasta comercios de artículos domésticos.

El orden de los rubros no indica cuánto dinero se gastó en cada uno ni cuánto cayó cada categoría. Tampoco demuestra por sí solo que una compra en el exterior sustituya una venta local: parte de la oferta puede no encontrarse en Uruguay o responder a diferencias de variedad. Aun así, el cambio tributario busca reducir una asimetría entre productos importados directamente por consumidores y mercadería comercializada dentro del país.

Cómo leer los próximos meses

Agosto y setiembre permitirán distinguir mejor entre un ajuste inicial y una nueva velocidad permanente. Si las operaciones se estabilizan cerca de los niveles de junio y julio, la caída habrá sido más que un adelanto de compras. Si repuntan, parte del descenso podrá asociarse a la adaptación de usuarios, plataformas y operadores al sistema.

También habrá que observar dos indicadores por separado. El primero es el volumen mensual frente al mismo mes de 2025, que muestra la tendencia reciente. El segundo es el acumulado anual, todavía positivo gracias al salto de enero a abril. Confundirlos lleva a conclusiones opuestas: julio fue claramente débil, mientras el total de los primeros siete meses aún superó al del año pasado.

Para quien compra, la regla práctica sigue siendo verificar antes de pagar el origen del envío, el valor total, el IVA aplicable y el saldo de las tres operaciones y de los US$ 800. El nuevo tope anual ofrece más margen nominal que el anterior, pero el impuesto y el límite de envíos hacen que el costo efectivo dependa del país de procedencia y de cómo se distribuyan las compras durante el año.