El Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) trabaja en un nuevo sistema informático socioeducativo para registrar y seguir las trayectorias de los niños, niñas y adolescentes que atiende. La iniciativa fue informada por el vicepresidente del organismo, Mauricio Fuentes, durante una comparecencia parlamentaria y divulgada este domingo 23 de agosto por la diaria.
El punto de partida es una dificultad concreta: el INAU ya dispone del Sistema de Información para la Infancia (SIPI), pero parte de los registros de intervención permanece repartida entre documentos, cuadernos y sistemas que no están integrados. El proyecto apunta a ordenar esa información para que los equipos puedan reconstruir el recorrido de atención y evaluar los procesos socioeducativos con mayor continuidad.
Qué existe hoy y qué falta
El sitio institucional del INAU define al SIPI como el sistema que reúne información de toda la población atendida por el organismo. Cuando los datos están cargados, permite realizar controles, evaluaciones y monitoreo, además de producir insumos nacionales para políticas y programas de primera infancia, infancia y adolescencia.
Según la información presentada por Fuentes y recogida por la diaria, el instituto atiende a más de 100.000 niños, niñas y adolescentes por año. Sin embargo, el sistema actual no resuelve por sí solo el seguimiento detallado de cada trayectoria. En la práctica, una intervención puede involucrar diferentes centros, equipos y modalidades de atención, por lo que la fragmentación dificulta conocer en un mismo lugar qué acciones se realizaron, con qué objetivos y cómo evolucionó el proceso.
La nueva herramienta no fue presentada como un reemplazo confirmado del SIPI. La descripción disponible indica que será un sistema socioeducativo orientado al seguimiento de trayectorias y a la integración de registros. Por ahora no se divulgaron públicamente un cronograma de implantación, el costo, el proveedor ni la fecha en que comenzaría a utilizarse en todos los servicios.
Un antecedente con Unicef
El proyecto retoma una línea de trabajo anterior entre el INAU y Unicef. Una solicitud de propuestas publicada en 2019 documentó el diseño e implementación de un software para el sistema de protección de 24 horas. Ese pliego mencionaba una experiencia piloto de la herramienta Antidestino en Colonia y Río Negro y planteaba recuperar desarrollos previos apoyados por Unicef.
El documento fijaba objetivos que ayudan a entender el problema que se intenta resolver: planificar, registrar y evaluar la atención individual; documentar los procesos con criterios comunes; y producir información útil tanto para cada caso como para los centros y la institución. También preveía migrar registros de experiencias piloto y capacitar a personal que luego pudiera replicar el uso del sistema.
Ese antecedente no permite concluir que todas sus especificaciones serán idénticas en la plataforma que ahora prepara el INAU. Sí muestra que la búsqueda de una herramienta de seguimiento no empieza en 2026 y que ya hubo pruebas, acuerdos y requisitos técnicos formulados para integrar el trabajo socioeducativo.
La integración es el desafío central
El pliego de 2019 proponía que el software pudiera intercambiar información con SIPI, la plataforma educativa Gurí, el Banco de Previsión Social, la Administración de los Servicios de Salud del Estado y el sistema Pitanga. La interoperabilidad evitaba pedir o volver a cargar datos que ya existían en otros organismos.
La experiencia institucional también ofrece una base para ese trabajo. El INAU mantiene sistemas diferenciados: además del SIPI, el SIRC gestiona la rendición de cuentas de organizaciones sociales y permite seguir en tiempo real avales, objeciones y controles de convenios. Agesic informó en 2019 que había apoyado al instituto en gobernanza y calidad de datos, gestión de proyectos y procesos de desarrollo de software.
Integrar información no significa simplemente reunir bases de datos. El valor operativo aparece cuando los equipos pueden consultar antecedentes relevantes, registrar objetivos, documentar decisiones y detectar interrupciones en una trayectoria. Al mismo tiempo, al tratarse de información sobre personas menores de edad y situaciones de protección, el diseño deberá definir con precisión permisos de acceso, trazabilidad de consultas y criterios de minimización de datos. Los detalles de esas salvaguardas todavía no fueron publicados.
Qué habrá que observar
La utilidad del sistema dependerá de que los registros sean consistentes, de que el personal tenga tiempo y capacitación para cargarlos y de que la herramienta funcione en servicios oficiales y conveniados. También será relevante conocer cómo se corregirán errores, qué información podrá compartir cada organismo y qué mecanismos de auditoría se aplicarán.
El anuncio abre una etapa de implementación, no acredita todavía un resultado. Los próximos hitos verificables serán la publicación del alcance técnico, el cronograma, las reglas de acceso y las pruebas de uso. Si esos componentes se concretan, el cambio más importante no será digitalizar papeles, sino ofrecer a los equipos una visión continua de cada proceso para tomar decisiones con información más completa.
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