En Uruguay, los psicofármacos ya forman parte del mapa cotidiano de la salud: según la VIII Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas del Observatorio Uruguayo de Drogas (Junta Nacional de Drogas), el 10,5 % de la población de 15 a 65 años consumió tranquilizantes en los últimos 12 meses y el 7,3 % consumió antidepresivos en el mismo período. El dato lo resume El Observador al presentar la encuesta y coincide con la hoja de datos oficial.

La pregunta que sigue es otra: ¿eso es mucho o poco frente al resto del mundo? La respuesta corta es que no se puede poner el 7 % uruguayo al lado del ranking OCDE sin explicar la regla de juego. Son métricas distintas. Igual, con esa advertencia, sí se puede dibujar un mapa: qué toman los uruguayos, con qué control médico, y dónde se ubica el país frente a Europa y a vecinos como Chile.

Qué midió Uruguay (y qué no)

La encuesta JND relevó a 5.354 personas entre 15 y 65 años en localidades de 10.000 o más habitantes (septiembre 2023–mayo 2024) y representa a unos 1,84 millones de residentes. No es un censo de farmacias ni un registro de recetas: es prevalencia declarada —cuánta gente dice haber tomado esas sustancias—.

Tranquilizantes (ansiolíticos / benzodiacepinas, en la práctica)

  • 22 % los tomó alguna vez en la vida
  • 10,5 % en el último año (1 de cada 10)
  • Entre quienes los usaron en el último año, cerca del 18 % lo hizo sin receta (automedicación), según el informe digital de la JND; Búsqueda cita 81 % con prescripción médica
  • Cuando hubo receta, solo en el 47 % de los casos la indicó un psiquiatra (hoja de datos)
  • El consumo es claramente mayor en mujeres a partir de los 19 años

Antidepresivos

  • 14 % alguna vez en la vida; 7 % / 7,3 % en el último año
  • La prescripción médica alcanza al ≈99 % (casi no hay automedicación)
  • También hay más consumo entre mujeres y, según Búsqueda, sube con el nivel socioeconómico
  • Edad media de inicio cercana a los 31 años

Hipnóticos y opioides (contexto)

En el mismo relevamiento, El Observador ubicó hipnóticos en 6 % y medicamentos opioides en 5,5 % en los últimos 12 meses. La hoja de datos marca 6 % de opioides en el último año, con 89 % bajo indicación médica.

Qué “toman” en la práctica clínica uruguaya

La encuesta no publica un ranking de marcas. Lo que sí hizo el MSP en 2026 fue explicitar principios activos al cambiar la normativa de psicofármacos:

  • Antidepresivos habilitados para médicos generales en primer nivel: sertralina, fluoxetina y escitalopram (Telenoche, junio 2026)
  • Benzodiacepinas citadas en los decretos de vigencia de recetas: clonazepam, alprazolam, diazepam
  • Hipnóticos tipo zolpidem
  • Antipsicóticos como risperidona y quetiapina

Según la diaria, el decreto 66/026 amplió plazos máximos de tratamiento a 90 días para benzodiacepinas e hipnóticos GABA-A, y a 180 días para antipsicóticos y antidepresivos, con el objetivo de no saturar agendas solo para repetir medicación crónica.

Eso no dice “cuántos comprimidos se venden”, pero sí qué arsenal está en el centro de la política pública: ISRS de primera línea + ansiolíticos/hipnóticos de uso frecuente + antipsicóticos para cuadros más graves.

Cómo se compara con el mundo (con el asterisco metodológico)

Dos reglas distintas

CriterioUruguay (JND)Países OCDE
Qué mide% de personas que declaran haber consumidoVolumen de medicamentos dispensados (DDD/1.000 hab./día)
FuenteEncuesta poblacionalEstadísticas sanitarias nacionales vía OCDE
Qué permite afirmarQué tan extendido está el uso en la genteQué tan intensivo es el consumo farmacéutico

Por eso no es correcto traducir “7 % de antidepresivos en Uruguay” a “Uruguay está por debajo de Islandia en el ranking OCDE” como si fueran la misma unidad.

Lo que sí muestra la OCDE

En Health at a Glance 2025, la OCDE reporta que el consumo de antidepresivos en sus países miembros subió más de 40 % entre 2013 y 2023, y más que se duplicó en Chile, Estonia, Corea y Letonia. Islandia y Portugal encabezan el consumo en 2023, con una tasa cerca de seis veces la de Letonia.

Una compilación secundaria basada en series OCDE (World Population Review, datos 2024) ubica, entre otros:

  • Islandia ~169 DDD/1.000 hab./día
  • Portugal ~163
  • Canadá ~135
  • Suecia ~122
  • España ~106
  • Chile ~104
  • Letonia ~29
  • Perú ~8 (aparece en el listado ampliado; no es el mismo universo metodológico que el núcleo OCDE)

El dato más útil para el lector uruguayo es Chile: vecino latinoamericano que pasó de niveles moderados hace una década a estar entre los más altos del bloque OCDE. Eso ilustra que en la región el consumo farmacológico de antidepresivos puede escalar rápido cuando mejora el diagnóstico, cae el estigma o se alarga la prescripción crónica —exactamente los factores que la propia OCDE enumera.

Un estudio en Psychiatric Quarterly (2025) sobre 30 países OCDE midió un promedio que pasó de 52,4 DDD/1.000 en 2010 a 69,5 en 2020: la tendencia de fondo es al alza en el Norte global.

Lectura prudente para Uruguay

Con la evidencia disponible:

  1. Uruguay tiene un uso poblacional relevante de tranquilizantes (1 de cada 10 en el año) y de antidepresivos (≈1 de cada 14).
  2. El punto de alerta local no es tanto el volumen de antidepresivos (casi todos con receta) sino los tranquilizantes sin prescripción y el hecho de que menos de la mitad de las recetas de tranquilizantes vienen de un psiquiatra.
  3. Frente a Europa del Norte o a Chile OCDE, Uruguay no publica aún una serie comparable de DDD; por eso no se puede firmar un puesto en el podio mundial. Lo que sí se puede decir es que el país no está fuera del patrón latinoamericano de psicofármacos extendidos, con un sesgo de género y de clase que también aparece en otros sistemas.

El contraste con la brecha global de atención

La OMS, en el World Mental Health Report (2022), recuerda el otro lado del espejo: incluso en países de altos ingresos, solo alrededor de un tercio de las personas con depresión recibe atención formal en salud mental, y el tratamiento mínimamente adecuado cae al 23 % en altos ingresos frente a 3 % en países de ingresos bajos y medio-bajos. Más consumo de pastillas no equivale automáticamente a mejor salud mental: puede reflejar más acceso, más cronicidad de tratamientos o menos oferta de psicoterapia.

El giro uruguayo de 2026 —médicos generales recetando ISRS y recetas más largas— apunta justamente a cerrar demoras en el primer nivel, en línea con la recomendación OMS de “task-sharing” (compartir tareas con el primer nivel). El riesgo, como en Chile y Europa, es que el sistema se apoye demasiado en la farmacia si no crece a la par la red de psicólogos y el seguimiento clínico.

Qué se puede concluir

  • Los uruguayos usan sobre todo tranquilizantes y antidepresivos; los segundos, casi siempre con médico.
  • El perfil típico de mayor consumo: mujer adulta, y en antidepresivos también mayor nivel socioeconómico.
  • En el mundo OCDE, el consumo de antidepresivos creció fuerte; lideran Islandia y Portugal, y Chile ya compite en la liga alta.
  • Uruguay aporta un retrato de quién consume, no todavía un ranking de cuántas dosis se dispensan: son fotos distintas del mismo fenómeno.

Nota informativa: no sustituye consejo médico. Cualquier cambio de medicación debe hacerse con profesional de la salud.