El Banco Central del Uruguay introdujo uno de los cambios más relevantes de los últimos años en la administración de las reservas internacionales del país: comenzó a incorporar acciones a su portafolio y aumentó nuevamente la exposición al oro.
La estrategia forma parte de un proceso de diversificación que busca reducir la dependencia de los instrumentos tradicionales de renta fija y mejorar la relación entre riesgo y rendimiento de las reservas, sin abandonar los criterios de liquidez y seguridad.
El informe de gestión de activos de reserva correspondiente al segundo trimestre de 2026, difundido por el BCU el lunes 1 de setiembre, consignó las dos novedades. Búsqueda y Ámbito las reprodujeron con el mismo núcleo numérico.
Qué cambió en cifras
A fines de junio de 2026, los activos de reserva administrados por el BCU alcanzaban US$17.699 millones, según el informe y la cobertura de Ámbito. En el primer semestre el stock había caído unos US$2.190 millones desde los US$19.889 millones con los que arrancó el año.
Dentro de ese volumen aparecieron dos movimientos nuevos:
- Subfondo Especial Acciones: creado en el trimestre abril-junio, con US$120 millones transferidos desde el subfondo Especial Dólares.
- Subfondo Especial Oro: creció hasta cerca de US$121 millones. Para llegar ahí se movieron US$96 millones desde el subfondo Especial Dólares; antes la posición en oro rondaba los US$24 millones, según Búsqueda.
En conjunto, el BCU reorientó US$216 millones hacia acciones y oro. Las acciones y el oro juntos representan menos del 1,5% del total de reservas; el oro solo ronda el 0,7% de los activos.
El BCU justificó la medida como “diversificación estratégica y cobertura de riesgos frente a escenarios de elevada volatilidad financiera internacional”.
Cómo sigue repartido el resto del portafolio
Ámbito detalló la composición al 30 de junio, antes de aislar el peso de acciones y oro:
- Fondo Especial: 35,7% (US$6.326 millones).
- Fondo Liquidez: 31,4% (US$5.553 millones).
- Fondo Inversión: 15% (US$2.652 millones).
- Fondo Precautorio: 11,6% (US$2.056 millones).
- DEG: 5,8% (US$1.026 millones).
- Billetes en bóvedas: 0,3% (US$53,5 millones).
- Otros: 0,2% (US$34 millones).
El perfil general sigue siendo conservador: la mayor parte en fondos de liquidez, precautorio e inversión con horizontes cortos y medios, más los subportafolios especiales en dólares, yuanes y administradores externos.
El BCU publica trimestralmente la gestión de reservas y, para este ciclo, un informe específico sobre los portafolios de oro y acciones.
Por qué el BCU está diversificando
Las reservas internacionales cumplen varias funciones. Actúan como respaldo financiero del país, permiten contar con liquidez en moneda extranjera y funcionan como protección frente a situaciones de estrés internacional.
El propio BCU señala que sus prioridades continúan siendo la liquidez, la seguridad y una adecuada administración del riesgo. Mantener todo el portafolio concentrado en un número reducido de activos también puede generar riesgos. La diversificación distribuye las inversiones entre diferentes monedas, instrumentos y mercados.
En el informe, el organismo proyecta seguir priorizando “la preservación del capital, altos niveles de liquidez y fortaleciendo la capacidad de respuesta frente a shocks externos”, en un contexto internacional que podría seguir mostrando volatilidad en tasas, cambios y condiciones financieras.
Qué significa invertir parte de las reservas en acciones
La mayor parte de las reservas de un banco central normalmente permanece en inversiones relativamente conservadoras y líquidas, como títulos soberanos de países con alta calificación crediticia.
Las acciones tienen una volatilidad superior, pero históricamente también pueden ofrecer mayores retornos a largo plazo. Por eso el monto destinado a renta variable sigue siendo pequeño frente al total.
US$120 millones representan menos del 1% de los US$17.699 millones administrados por el BCU. El cambio es más relevante por lo que significa estratégicamente que por su peso actual en el portafolio.
No es la primera vez que el BCU explora instrumentos distintos a la renta fija tradicional. El País había informado sobre inversiones en un fondo de renta fija con perfil socialmente responsable por unos US$100 millones. Esta tanda suma, por primera vez en años recientes, un subfondo explícito de acciones.
El regreso del oro
El segundo movimiento relevante es el aumento de las inversiones asociadas al oro.
El metal precioso es utilizado tradicionalmente por bancos centrales como forma de diversificación y protección frente a determinados escenarios internacionales. En Uruguay había quedado reducido a niveles casi simbólicos tras las ventas de décadas pasadas, un episodio que Búsqueda recuerda en el debate político de los años 1990 y 2000.
El aumento se produce en un escenario internacional caracterizado por volatilidad financiera, tensiones geopolíticas y cambios en las políticas monetarias de las principales economías. Búsqueda cita la suba del oro desde 2023 y los máximos de febrero de 2026, con una corrección hacia junio.
¿El BCU está poniendo en riesgo las reservas?
El cambio no significa que Uruguay haya transformado sus reservas en un fondo de inversión agresivo.
La mayor parte del dinero continúa distribuida en instrumentos considerados líquidos y de elevada calidad crediticia. Las posiciones en acciones y oro representan una fracción limitada del total.
El objetivo comunicado por el Banco Central es mejorar la resiliencia del portafolio frente a diferentes escenarios y obtener una mejor relación entre riesgo y rendimiento sin abandonar los criterios de seguridad.
Por qué importa para Uruguay
Aunque estos movimientos normalmente pasan desapercibidos para buena parte del público, las reservas son uno de los principales respaldos financieros del país.
Su volumen y calidad influyen en la capacidad de Uruguay para enfrentar shocks externos y contribuyen a la percepción de riesgo que tienen los inversores internacionales. También constituyen una herramienta disponible para el Banco Central frente a circunstancias excepcionales en el mercado cambiario.
Búsqueda recuerda que el stock de reservas subió después de junio: al 28 de agosto el BCU lo ubicó en US$19.065 millones, de los cuales unos US$9.300 millones son “sin contrapartida de los sectores público y financiero”. Ese dato no modifica la composición al cierre del trimestre, pero muestra que el nivel agregado no es estático.
El giro hacia una cartera algo más diversificada marca además una transformación en la filosofía de inversión del organismo. Uruguay continúa manteniendo un perfil prudente, pero comienza a incorporar instrumentos utilizados desde hace años por otros bancos centrales y grandes administradores institucionales.
La evolución de estas inversiones durante los próximos trimestres permitirá evaluar qué peso terminan teniendo las acciones y el oro dentro de la estrategia de reservas del país.
Fuentes: BCU, Búsqueda, Ámbito y El País (marco de gestión de reservas).

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