El Niño ya dejó de ser una posibilidad lejana para convertirse en una variable concreta de la planificación climática de Uruguay. El Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) proyecta para el trimestre agosto-setiembre-octubre de 2026 una señal de lluvias por encima de lo normal en el noreste del país: asigna 50% de probabilidad al tercil superior de precipitaciones, 30% al tercil medio y 20% al inferior. Para el resto del territorio no identifica un sesgo estadísticamente significativo y distribuye aproximadamente en tercios iguales la probabilidad de lluvias por debajo, cerca o por encima de lo habitual.
Ese matiz es importante. La previsión estacional no significa que lloverá todos los días ni que cada departamento tendrá excesos de agua. Inumet trabaja con probabilidades sobre el acumulado de todo un trimestre y aclara que, cuando no aparece un sesgo, no corresponde interpretar el pronóstico como una señal de sequía ni de abundancia. En otras palabras: el noreste sí muestra una inclinación hacia acumulados mayores; en buena parte del resto del país la incertidumbre sigue siendo más alta.
El contexto global empuja en la misma dirección. El Climate Prediction Center de NOAA informó el 13 de agosto que El Niño se está fortaleciendo y estimó una probabilidad superior al 90% de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte 2026-2027. Su tabla oficial de probabilidades de agosto asigna 100% de chance de condiciones El Niño para los trimestres que van desde julio-agosto-setiembre hasta enero-febrero-marzo, y 97% para febrero-marzo-abril de 2027. Ese dato describe el estado del Pacífico tropical; no es una garantía automática de un determinado volumen de lluvia en Uruguay, pero sí eleva la relevancia del seguimiento regional.
La presidenta de Inumet, Madeleine Renom, explicó en una entrevista publicada por El País el 21 de agosto que el impacto sobre Uruguay debería hacerse más notorio desde setiembre y que la distribución de las lluvias no será homogénea. Según esa explicación, el norte y el noreste aparecen como las zonas con mayor señal de acumulados superiores a la media, mientras el suroeste puede atravesar una evolución diferente al comienzo del período. La jerarca también señaló que, en años de El Niño, la vigilancia de las cuencas que reciben aportes desde el sur de Brasil cobra especial importancia por la posibilidad de crecidas.
Para la producción agropecuaria, el escenario tiene dos caras. Una mayor disponibilidad de agua puede aliviar déficits de suelo y mejorar reservas, pero los excesos concentrados en pocos días elevan riesgos de anegamiento, erosión, pérdida de transitabilidad rural y dificultades para entrar a los predios. En cultivos y ganadería, por eso, no alcanza con mirar el acumulado mensual: importa tanto cuánto llueve como en qué cantidad de jornadas y sobre qué suelos.
También hay una lectura urbana y de infraestructura. Cuando las lluvias intensas se concentran en lapsos cortos aumentan la presión sobre drenajes, cursos de agua, caminos y zonas bajas. Por eso el dato útil para hogares, empresas e intendencias no es esperar una fecha exacta para un episodio extremo, algo que los pronósticos estacionales no pueden ofrecer, sino asumir que el trimestre llega con una señal de mayor humedad en una parte del país y seguir las alertas de corto plazo de Inumet. Las decisiones operativas deben basarse en avisos meteorológicos concretos y no únicamente en la tendencia trimestral.
En temperatura, el panorama es menos uniforme. Para agosto-setiembre-octubre, Inumet asigna al noroeste 40% de probabilidad de ubicarse en el tercil más cálido y 30% a cada una de las otras categorías. Para el resto del país vuelve a señalar ausencia de sesgo significativo. Más adelante, la evolución puede cambiar: Renom indicó que la fase cálida del año podría venir con más nubosidad y lluvias frecuentes, lo que reduciría la temperatura media respecto de otros veranos. Esa proyección, sin embargo, deberá confirmarse en los informes mensuales que el instituto vaya actualizando.
La conclusión práctica es sencilla: Uruguay entra en una primavera condicionada por un El Niño que se fortalece, pero el riesgo no será idéntico en todo el territorio. Hoy la señal más clara de Inumet está en el noreste y en las precipitaciones. Para el resto del país, el seguimiento mes a mes será clave. La información estacional sirve para preparar recursos y anticipar escenarios; las alertas de horas o días son las que deben guiar las decisiones ante un episodio concreto.
Comentarios
Los comentarios pasan por una revisión automática. No se publican insultos ni contenido grotesco.
Cargando…