El gobierno de Estados Unidos firmó un acuerdo de 18 páginas con North American Blue Energy Partners, la petrolera del empresario venezolano Alejandro Betancourt. Los firmantes por Washington fueron el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth. El texto le asigna al gobierno estadounidense el 35% de la empresa matriz, registrada en Barbados, y le da prioridad para comprar el crudo de la compañía durante 50 años.

El pacto permite comprar el 20% de la producción a 30 dólares el barril. Ese precio no incluye el costo de los diluyentes que una parte del crudo espeso necesita para circular. Washington también puede comprar toda la producción si declara una emergencia nacional. La junta tendrá siete integrantes, con mayoría de ciudadanos estadounidenses, y un observador del gobierno sin voto. Betancourt permanece como director ejecutivo y solo puede ser removido con cinco votos de siete.

La Casa Blanca habló de 200.000 millones de dólares en impuestos y regalías para Venezuela. El documento no fija una obligación que garantice esa cifra y no exige un representante del gobierno venezolano en la junta. Si hay una disputa entre la empresa y Estados Unidos, se resuelve con la ley estadounidense ante un tribunal federal de Texas.

Rubio dijo que Betancourt no tenía causas abiertas en Estados Unidos. Autoridades de Suiza y España lo investigaron por lavado de dinero y no lo imputaron. La empresa respondió que ni Betancourt ni Orlando Alvarado, que firmó por la matriz, enfrentan cargos en ningún país. Taylor Rogers, vocera de la Casa Blanca, sostuvo que el acuerdo busca estabilizar la economía venezolana y duplicar las reservas petroleras de Estados Unidos.

La compañía produce unos 200.000 barriles por día y se propone llegar a 500.000 hacia fines de 2028. El pacto todavía no entra en vigor pleno: faltan condiciones de cierre que pueden cumplirse en los próximos meses.

Qué sigue

Si el texto completo se hace público y si el pago de regalías a Venezuela queda por escrito.