Noelia Marzol tuvo en Uruguay una semana con dos registros muy distintos de su carrera pública. Por un lado, llevó Bloody Tango al Teatro Escayola de Tacuarembó, donde el espectáculo se presentó el jueves 20 de agosto. Por otro, su paso por la televisión uruguaya dejó uno de los momentos más personales de su visita, cuando se emocionó al hablar de las dificultades que atravesó durante su segundo embarazo.
Bloody Tango pasó por Tacuarembó
La Intendencia de Tacuarembó había anunciado la función de Bloody Tango para el 20 de agosto a las 20:00 en el Teatro Escayola. La propuesta combina danza, música y teatro y llega con un elenco de diez bailarines y un cantante. La dirección artística está a cargo de Noelia Marzol, Jonathan Lazarte y Ana Devin.
La obra propone una versión contemporánea del tango, con una puesta escénica que utiliza un hotel como marco narrativo para distintas historias vinculadas al deseo, el amor y las tentaciones. El espectáculo ya había recorrido escenarios argentinos y en 2026 fue distinguido con el Premio Estrella de Mar a Mejor Compañía de Danza Nacional, según la información difundida por la Intendencia.
Una faceta más personal en Canal 12
Días antes de la función en Tacuarembó, Marzol participó de Algo que decir, el programa de Canal 12 que el canal identifica como emitido el 14 de agosto. La entrevista tomó un giro emocional cuando la artista recordó el embarazo de su hija Alfonsina y las complicaciones que atravesó en esa etapa.
El País informó el 20 de agosto que Marzol se quebró al aire al relatar ese período y que explicó que la segunda gestación fue muy distinta a la primera. La artista habló de angustia y de una experiencia que todavía la moviliza. El momento se produjo en un contexto de conversación televisiva más amplio, no como parte de una campaña promocional específica.
Entre la promoción y la exposición personal
La coincidencia entre la gira de Bloody Tango y una entrevista de tono íntimo muestra dos dimensiones que suelen cruzarse en las visitas de figuras del espectáculo: la promoción de una obra y la exposición pública de aspectos personales. En este caso, la agenda artística estaba claramente definida por la gira, mientras que la conversación televisiva terminó instalando un registro diferente, centrado en maternidad y emociones.
Para la escena local, la llegada de Bloody Tango también tuvo un componente cultural relevante. El Teatro Escayola incorporó la función a su programación de agosto y la Intendencia presentó el espectáculo como una propuesta de danza, música y teatro con trayectoria regional. Eso ubicó la visita de Marzol más allá de una aparición televisiva aislada.
Qué dejó su paso por Uruguay
La presencia de Marzol en Uruguay combinó entonces una gira artística concreta con una fuerte exposición mediática. En Tacuarembó, el foco estuvo en una producción escénica consolidada; en televisión, en cambio, apareció una faceta más personal. Son dos registros distintos de una misma visita y ayudan a explicar por qué su paso por el país tuvo repercusión más allá de la función teatral.
No hay elementos verificados para atribuir a ese momento televisivo consecuencias posteriores sobre la gira ni para interpretar su emoción como algo más que lo expresado por la propia artista. Lo comprobable es que Bloody Tango continuó su agenda en Uruguay y que la entrevista emitida por Canal 12 volvió a circular en medios locales días después por la intensidad del relato.
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