Paraguay atraviesa una crisis política y financiera que derivó en un cambio de presidente. El viernes 6 de noviembre de 2026, Pedro Alliana asumió la presidencia después de que el Senado destituyera a Santiago Peña. Ese mismo día, el expresidente quedó bajo arresto domiciliario, según informó la agencia Reuters desde Asunción.
La crisis tuvo como detonante la intervención del banco digital ueno por parte del Banco Central de Paraguay, después de detectarse incumplimientos de requisitos de solvencia. La entidad había logrado una amplia base de clientes y las restricciones para acceder a depósitos generaron inquietud y protestas de ahorristas, incluidos pensionistas que reciben prestaciones a través del banco.
El Senado resolvió la destitución de Peña mediante un juicio político, pese a que el mandatario había presentado previamente su renuncia. Los cuestionamientos se relacionan con posibles conflictos de interés y con vínculos previos del exmandatario con la entidad financiera. Reuters informó que las autoridades fiscales evaluaban cargos y que la investigación continuaba.
Peña rechazó haber cometido irregularidades y sostuvo que el asunto era un problema regulatorio. Es importante distinguir las acusaciones políticas y la investigación penal de una condena judicial: la destitución y el arresto domiciliario no equivalen por sí solos a una declaración definitiva de culpabilidad por delitos.
El principal desafío del gobierno de Alliana es contener el impacto sobre los depositantes y recuperar la confianza en el sistema financiero. El desarrollo de los acontecimientos también es seguido de cerca por países vecinos, por la relevancia de Paraguay para el comercio y las inversiones regionales.
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