Uruguay dio un paso operativo para poner en marcha el sistema de depósito, devolución y reembolso de envases. El Plan Vale y la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM) firmaron el 20 de agosto un acuerdo para instalar en el predio de la UAM la primera planta nacional de consolidación y conteo. La inversión oficial fue estimada en unos US$ 10 millones y la infraestructura funcionará como punto central para recibir, contar, clasificar y acondicionar los recipientes recuperados en distintos departamentos.

La planta no será, en sentido estricto, el destino final del reciclaje. Su tarea estará entre la devolución realizada por el consumidor y la industria que transforma el material. Los envases llegarán desde comercios y puntos de recepción, tanto mediante máquinas automáticas como por canales manuales. Allí se comprobarán las cantidades, se separarán según el material y se prepararán para su traslado a los recicladores. Esa función de consolidación permite reunir volúmenes dispersos y dar trazabilidad al sistema de reembolso.

La ubicación elegida es la zona de expansión de la UAM, en el oeste de Montevideo. El presidente de la institución, José Saavedra, explicó que será el primer emprendimiento que se instale en ese sector desde la apertura de la unidad. La elección aprovecha una plataforma que ya trabaja con logística, actividad productiva y grandes movimientos de mercadería. Las autoridades señalaron además que el proyecto puede generar empleo local, aunque en el anuncio no se informó una cantidad de puestos.

El monto todavía debe leerse como una estimación y no como una obra terminada o financiada. Presidencia ubicó la inversión alrededor de US$ 10 millones. La cobertura de El Pueblo indicó que la construcción y el equipamiento superarían ese nivel, que el comienzo de los trabajos está sujeto a la concreción del financiamiento bancario y que, una vez iniciados, el montaje demandaría entre 12 y 15 meses. Por eso el acuerdo define el lugar y la cooperación institucional, pero todavía no equivale a una fecha firme de inauguración.

El Plan Vale es impulsado por el Ministerio de Ambiente, la Cámara de Industrias del Uruguay y las intendencias bajo el principio de responsabilidad extendida del productor: las empresas que colocan envases en el mercado participan en el financiamiento y la organización de su recuperación. Según la información difundida tras la firma, existen acuerdos con 17 intendencias y se proyectan convenios con Paysandú y Tacuarembó para completar la cobertura nacional antes de finalizar 2026. El Pueblo consignó además que hay más de 3.500 empresas adheridas.

El cambio práctico para el consumidor llegará con el sistema de depósito, devolución y reembolso. La lógica es que determinados envases de bebidas incluyan un importe recuperable: la persona paga el depósito al comprar y lo recibe de vuelta cuando entrega el recipiente en un punto habilitado. La planta de la UAM será necesaria para verificar y ordenar lo recolectado, pero el anuncio del 20 de agosto no fijó el valor del depósito, la lista definitiva de envases alcanzados ni una fecha nacional de inicio. Esos datos deberán comunicarse antes de que el mecanismo pueda usarse de forma generalizada.

También queda pendiente una definición tributaria. El ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, destacó una propuesta para exonerar del IVA las operaciones vinculadas al depósito y al reembolso de envases. La medida está incluida en el proyecto de Rendición de Cuentas y continúa a estudio del Parlamento. Su objetivo es evitar que el dinero que circula como garantía por la devolución sea tratado como una venta ordinaria, pero no corresponde considerarla vigente hasta que complete el trámite legislativo.

Desde el punto de vista ambiental, la infraestructura busca reducir la cantidad de recipientes que termina mezclada con otros residuos o en sitios de disposición final. Desde el punto de vista industrial, pretende obtener materiales separados y con calidad más uniforme para reinsertarlos en cadenas productivas. El desafío será coordinar la recepción comercial, el transporte desde los departamentos, el control de las devoluciones y la salida hacia recicladores: la planta resuelve el nodo central, pero depende de que toda esa red funcione.

El acuerdo firmado confirma entonces tres elementos: el proyecto tendrá su base física en la UAM, contará con participación pública y privada, y se diseñará para operar a escala nacional. Lo que todavía no está cerrado es igualmente importante: financiamiento definitivo, inicio de obra, apertura, valor del incentivo y detalle de los envases incluidos. La diferencia entre ambos grupos de datos permite dimensionar el avance sin presentar como operativo un sistema que aún se encuentra en desarrollo.