Uruguay aceleró esta semana la preparación institucional ante el fenómeno de El Niño 2026-2027, en un contexto marcado por lluvias intensas, crecidas de cursos de agua y personas evacuadas en varios departamentos. El jueves 20 de agosto, autoridades del Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) se reunieron con intendentes y referentes departamentales para coordinar la respuesta, mientras los Centros Coordinadores de Emergencias Departamentales participaron de una jornada nacional de planificación en Torre Ejecutiva.

El Gobierno informó que dispone de créditos contingentes por hasta US$ 750 millones gestionados con el Banco Interamericano de Desarrollo y CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. Según Presidencia, el esquema prevé capacidad de financiamiento por US$ 300 millones en 2026 y US$ 450 millones en 2027. Los recursos están pensados para sostener planes de contingencia, alerta temprana y respuesta frente a desastres asociados al episodio climático.

Las proyecciones oficiales manejadas por el Poder Ejecutivo advierten que el episodio podría ser particularmente severo. Presidencia señaló que existe una probabilidad superior al 80% de ocurrencia y que, bajo escenarios comparables, podrían registrarse hasta 25.000 personas desplazadas y 5.000 evacuadas. También se ha mencionado la posibilidad de acumulados de lluvia de hasta 500 milímetros en 30 días durante los períodos más adversos, frente a un promedio anual cercano a 1.200 milímetros en Uruguay.

La estrategia logística incluye la instalación de un centro de acopio en Durazno para distribuir insumos de emergencia hacia distintas zonas del país. Allí se prevé concentrar materiales como productos de limpieza, chapas, colchones y catres. Sinae también trabaja en el fortalecimiento de los protocolos departamentales, la gestión de información y el Sistema de Comando de Incidentes, con participación de Inumet, Dinagua y Bomberos.

La coordinación ocurre mientras el país termina de atravesar otro episodio de precipitaciones y viento. Inumet había advertido por lluvias copiosas, tormentas puntualmente fuertes y vientos persistentes entre el miércoles 19 y la madrugada del viernes 21. A primera hora de este viernes ya no figuraba una advertencia meteorológica vigente en el portal del instituto, aunque el pronóstico mantenía bajas temperaturas, nubosidad y rachas de viento en varias zonas.

El desafío inmediato para las autoridades será transformar el financiamiento disponible y la planificación técnica en capacidad efectiva de respuesta local. Los gobiernos departamentales deberán preparar centros de evacuación, limpiar cursos de agua y asegurar mecanismos de coordinación rápida con los Cecoed. El objetivo es reducir el impacto humano y material si las lluvias asociadas a El Niño se intensifican durante la primavera y el verano.