La asamblea de la Federación Ancap (Fancap) resolvió este jueves 20 de agosto aceptar el cuarto intermedio propuesto en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y suspender las medidas de fuerza. El acuerdo abre un período de tres semanas de negociación bipartita con ANCAP, luego de una escalada de paros en la planta de La Tablada y de que el Poder Ejecutivo evaluara recurrir a la esencialidad si el conflicto comprometía el abastecimiento de combustibles.
El punto de fondo no es salarial sino operativo. El sindicato reclama incorporar más personal y reforzar el mantenimiento de La Tablada, una instalación clave para la distribución de combustibles. Fancap sostuvo que en jornadas recientes hubo turnos con dotaciones insuficientes y que el viernes 14 y sábado 15 de agosto la operativa se sostuvo con apenas dos trabajadores en determinados momentos. Según el gremio, esas condiciones limitaron tareas como el despacho de gas propano a granel y aumentaron la presión sobre las guardias que sostienen procesos continuos.
La salida negociada reduce por ahora el riesgo de nuevas interrupciones en la distribución. Ámbito informó que la asamblea ratificó la suspensión de los paros y que durante las próximas tres semanas las partes trabajarán sobre la última propuesta presentada en el MTSS. El medio también señaló que la posibilidad de declarar la esencialidad queda momentáneamente fuera de escena. En los días previos, representantes de la empresa y de las estaciones de servicio habían señalado dificultades operativas, aunque sin un impacto generalizado sobre el suministro al público.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa un problema estructural para una empresa pública crítica: cómo compatibilizar restricciones de personal y presupuesto con la continuidad de servicios que no admiten interrupciones prolongadas. La negociación deberá definir si hay margen para nuevas incorporaciones, cambios en la organización del trabajo y un esquema de mantenimiento que reduzca la vulnerabilidad de La Tablada. Para los consumidores, la señal inmediata es de normalización; para el gobierno y el sindicato, las próximas tres semanas serán la prueba de si la tregua puede convertirse en un acuerdo estable.
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