Uruguay dio este jueves 27 de agosto un paso concreto en una industria que todavía es pequeña, pero de alto valor técnico.
Epic Aerospace inauguró nuevas instalaciones en Zonamerica, en Montevideo, destinadas a fabricar, ensamblar, integrar y ensayar vehículos espaciales. El presidente Yamandú Orsi y la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, participaron del acto junto con el fundador y CEO de la compañía, Ignacio Belieres, y representantes de Zonamerica, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y Uruguay XXI.
Lo que se abrió no es un puerto espacial ni una agencia estatal. Es una planta privada que suma capacidad industrial y de ensayo en el país.
Qué se inauguró, en concreto
Según Presidencia, Epic presentó nuevos espacios de trabajo y un sistema de pruebas de vibración de 300 kilonewtons. Ese equipamiento, indicó el comunicado oficial, permite probar dispositivos satelitales de hasta 2.500 kilos.
La descripción institucional habla de infraestructura para fabricación, ensamblaje y prueba de vehículos de transferencia orbital. El País y Zonamerica habían adelantado, días antes, el mismo dato técnico del agitador electrodinámico de 300 kN y la escala de 2.500 kilogramos.
Esa cifra no significa que la planta fabrique “cualquier satélite”. Describe una capacidad de ensayo: el tamaño máximo de los equipos que el agitador puede someter a vibración controlada.
Presidencia presentó esa infraestructura como única en la región y comparable a la que usan las agencias espaciales de Brasil y Argentina. Esa caracterización sale del relato oficial y de la propia compañía; no hay, en las fuentes consultadas, una verificación independiente publicada. Lo comprobado es que Uruguay suma, en una zona franca de Montevideo, un banco de ensayos de esa magnitud en manos de una empresa privada.
Qué hace Epic Aerospace
La compañía trabaja en vehículos de transferencia orbital, también llamados remolcadores espaciales.
Una forma sencilla de entenderlos es pensar en un transporte de última milla, pero fuera de la atmósfera.
Un cohete grande puede subir varios satélites hasta una órbita determinada. A partir de ahí, un vehículo de transferencia toma esa carga y la lleva a otra posición, más alta o más precisa. Así se aprovecha un mismo lanzamiento para destinos que no coinciden exactamente con el punto donde el cohete dejó la carga.
La empresa ha usado esa analogía en Uruguay. En una entrevista de Zonamerica, Luca Estebenet, entonces jefe de operaciones, la resumió como transporte espacial de “última milla”: del lugar donde deja el cohete hasta el destino final en el espacio.
En el acto de este jueves también se presentó el Chimera GEO 2, un remolcador de 780 kilos pensado para misiones hacia la órbita geoestacionaria, según Presidencia. Eso describe un producto de la compañía. No implica que el lanzamiento salga desde territorio uruguayo ni que el país opere esa órbita por su cuenta.
Por qué hay que sacudir un satélite antes de enviarlo al espacio
Durante el despegue, la carga atraviesa vibraciones, aceleraciones y fuerzas muy superiores a las que enfrentará una vez en órbita.
Un componente que falle en esa etapa puede comprometer una misión entera. Por eso, antes de poner hardware caro dentro de un cohete, los fabricantes necesitan demostrar que resiste esas condiciones.
Un agitador electrodinámico reproduce parte de ese entorno en tierra, de forma controlada. Los ingenieros pueden detectar problemas estructurales o fallas de ensamblaje sin haber salido todavía de la planta.
Disponer de esa capacidad en Uruguay reduce, para algunas etapas, la necesidad de mandar equipos a laboratorios de otros países. Latam Satelital había adelantado el proyecto del shaker de 300 kN cuando el equipo todavía estaba en camino; este jueves Presidencia lo dio por incorporado a la planta de Zonamerica.
Epic ya estaba en Uruguay
La inauguración no debe leerse como si la empresa acabara de llegar.
Epic opera en Zonamerica desde comienzos de la década. En entrevistas de Zonamerica y Uruguay XXI, la compañía describió una fábrica de unos 400 metros cuadrados, con manufactura de hardware, oficinas y depósito. El País, en una nota de 2023 sobre el sector, la ubicó en ese mismo parque, a la zaga de Satellogic.
Lo de 2026 es una ampliación: más espacio, más ensayo, un agitador de otra escala. No es el desembarco inicial.
Esa distinción importa. Una expansión industrial no es lo mismo que una instalación nueva de cero.
El proyecto tuvo apoyo de ANII
Presidencia informó que la tecnología presentada fue financiada por la ANII y el Fideicomiso Orestes Fiandra (el comunicado oficial lo nombra “Oreste”), un instrumento creado con el Banco de la República.
El fondo, según la propia ANII, financia la expansión de empresas de perfil innovador. Funciona como un crédito asociado a resultados, no como un subsidio genérico. Álvaro Brunini, presidente de la agencia, lo describió este jueves como un mecanismo rotatorio que se rediseñará para atender más demanda.
Ni ANII ni Presidencia publicaron, en la información consultada, el monto recibido por Epic para esta ampliación. Por eso esta nota no asigna una cifra.
Uruguay intenta armar un sector, no un show de cohetes
Epic no está sola en Zonamerica. La argentina Satellogic fabrica satélites desde ese parque desde mediados de la década pasada. El País ha seguido ese entramado: más de una empresa espacial usando la misma plataforma de zona franca, logística y talento.
Una compañía por sí sola genera determinados empleos y exportaciones. Un grupo de empresas puede, con el tiempo, empujar proveedores, perfiles técnicos y nuevos emprendimientos. Eso todavía es una posibilidad, no un resultado medido.
Alejandro Ferrari, de Uruguay XXI, planteó este jueves que la meta es sumar empresas a la cadena de valor espacial y fortalecer regulación y financiamiento. Es una declaración de estrategia. No equivale a un clúster ya consolidado.
Qué puede ganar el país —y qué no
La industria espacial no se agota en “poner cosas en el cielo”. Las tecnologías satelitales alimentan telecomunicaciones, meteorología, monitoreo agropecuario, cartografía, gestión ambiental, navegación, logística y prevención de emergencias.
El valor económico está, sobre todo, en ingeniería, electrónica, software, materiales y manufactura especializada. Para Uruguay, la pregunta es cuánta parte de esa cadena puede retener: ensayo, integración, componentes, servicios.
Cardona dijo que los dispositivos incorporan componentes nacionales y que la estrategia espacial también sirve para medir datos útiles al agro y a la producción local. No detalló volúmenes ni una lista de proveedores.
Tampoco hay, en el material público de este jueves, una cifra de nuevas contrataciones asociadas a la inauguración. Sin ese dato, no corresponde inventarlo.
La regulación todavía no está votada
La ministra señaló que el MIEM, junto con Defensa Nacional y Educación y Cultura, elaboró un proyecto de ley que está en Presidencia y se enviará al Parlamento.
Eso confirma que el Gobierno trabaja un marco —responsabilidad, registro, operación, seguridad, coordinación internacional—. No significa que la ley esté aprobada ni que rija una regulación nueva.
Orsi, ante la prensa, valoró que en Uruguay no solo se fabriquen satélites, sino que se armen y se ensayen. También dejó un deseo: “Ojalá que, dentro de unos años, podamos decir que desde Uruguay estamos lanzando” dispositivos satelitales.
Esa frase describe una hipótesis a futuro. No anuncia un cosmódromo ni un calendario de lanzamientos.
¿Uruguay tiene ahora una agencia espacial?
No.
Una planta privada de fabricación y ensayo no crea una agencia espacial ni habilita, por sí sola, a lanzar cohetes desde el territorio nacional. Tampoco convierte en “uruguayos” los satélites que se prueben aquí ni garantiza que despeguen desde Uruguay.
Lo que se inauguró forma parte de la cadena industrial: manufactura, integración y pruebas. El lanzamiento, cuando ocurre, sigue dependiendo de cohetes y sitios que hoy están en otros países.
Medir el anuncio por esa vara evita inflarlo. Uruguay no pasó a ser una potencia espacial. Sumó una capacidad específica, cara de instalar y difícil de copiar, en un nicho donde ya tenía una empresa trabajando.
El indicador de éxito no será la foto del jueves. Será si, alrededor de estas instalaciones, aparecen proveedores locales, formación especializada y más compañías capaces de exportar tecnología —no comunicados.
Hechos contrastados con el comunicado de Presidencia del 27 de agosto de 2026, el material audiovisual de la inauguración, la ficha del Fondo Orestes Fiandra de ANII, antecedentes de Zonamerica y Uruguay XXI, y las coberturas de El País, Somos Uruguay y Latam Satelital. Esta nota no afirma que Uruguay lance cohetes, que exista una agencia espacial ni un número de empleos o de inversión para esta ampliación.

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