Philip Morris International analizó lanzar en Uruguay sus dispositivos de tabaco calentado cuando el gobierno anterior los habilitó, pero terminó desistiendo. "La decisión fue no lanzar porque todo lo que rodeaba la liberación de ese producto, las otras condiciones, no estaban dadas", dijo el vicepresidente de la compañía, Matías O'Farrell, que definió al país como un entorno "muy hostil".
El ejecutivo apuntó al "tema impositivo", al empaquetado neutro y a una normativa que seguía tratando a esos dispositivos con las mismas reglas que los cigarrillos: "Una única variante por marca, sin color, sin nada. Sin poder hacer publicidad y explicarle al consumidor qué es este producto". "Llega un momento que las barreras son tan altas que no hay manera de que se lance un producto así", afirmó.
"Nos tomó un poco por sorpresa"
El gobierno de Yamandú Orsi dejó sin efecto la habilitación dispuesta durante la administración de Luis Lacalle Pou y mantuvo la prohibición de los dispositivos electrónicos de tabaco calentado. O'Farrell aseguró que la empresa no tuvo contacto con el actual gobierno ni antes ni después de esa definición, que, dijo, los tomó "un poco por sorpresa".
"Tengo la esperanza de que en Uruguay la racionalidad prime y que se empiecen a discutir nuevamente alternativas al cigarro", sostuvo. "Me cuesta entender cómo se mantiene el cigarrillo y no se dejan estos productos que claramente son mejores".
Una política de control con resultados
Uruguay mantiene desde el primer gobierno de Tabaré Vázquez un Programa Nacional para el Control del Tabaco con fuerte carga tributaria: según un trabajo publicado por el Sindicato Médico del Uruguay, en dos décadas los impuestos reales crecieron 123% y el precio real de la cajilla 84%, y alrededor del 65% del precio corresponde a impuestos. En ese período el consumo cayó 72% entre los jóvenes y 33% entre los adultos. Esa política motivó la demanda de Philip Morris contra el Estado uruguayo, que terminó con un fallo favorable al país.
La apuesta por la "reducción de daños"
La tabacalera se propone que los productos sin humo representen dos tercios de sus ingresos netos hacia el final de la década; hoy son el 42%. Su producto principal es IQOS, un dispositivo que calienta el tabaco en lugar de quemarlo, y también vende bolsitas de nicotina y vaporizadores. La compañía sostiene que la combustión es el principal desencadenante de las enfermedades asociadas al tabaquismo; todos esos productos presentan de todos modos riesgos para la salud.
Consultado sobre por qué sigue vendiendo cigarrillos, O'Farrell respondió: "Si yo lo dejo de vender, el resto lo va a seguir vendiendo".
Qué sigue
La prohibición de los dispositivos de tabaco calentado sigue vigente. La compañía dice esperar de Uruguay "una regulación un poco más amable" para estos productos. Resta saber si el debate sobre estos productos vuelve a la agenda del Parlamento o del Ministerio de Salud Pública.

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