El gobierno de Donald Trump impuso este viernes sanciones a la Corte Penal Internacional (CPI) como institución y advirtió que podría "desmantelarla", pocas horas después de que la abogada sudafricana Navi Pillay, que fue una de las primeras juezas de ese tribunal, recibiera el Premio Nobel de la Paz.

"El presidente nunca permitirá que la CPI procese a norteamericanos. Por eso, hoy, Estados Unidos está imponiendo sanciones a la CPI. Prohibiremos las transacciones con esta corte que actúa al margen de las normas, cortando sus recursos y paralizando su capacidad operativa", señaló el secretario de Estado, Marco Rubio, en un comunicado.

"O la CPI pone fin a sus amenazas, o nosotros terminaremos con la CPI"

Rubio sostuvo que Estados Unidos nunca se unió a la Corte y que "no la necesita". Apuntó contra "expertos globalistas" del otro lado del océano, en referencia a los socios europeos, a quienes acusó de querer que el tribunal procese a militares, agentes de la Patrulla Fronteriza y líderes electos estadounidenses.

"Esperamos que nuestros aliados, muchos de los cuales forman parte de la CPI y dependen de los militares estadounidenses para su defensa, frenen a la Corte. Si no lo hacen, Estados Unidos continuará su campaña para desmantelar la CPI, ladrillo a ladrillo", advirtió.

El secretario de Estado dijo que Washington había postergado la medida a la espera de "gestos básicos de buena fe" que no llegaron, y que la sanción está estructurada para que los Estados parte puedan negociar una solución. "Si estos esfuerzos no dan fruto, continuaremos ajustando nuestras acciones en consecuencia", planteó.

Los antecedentes

La medida se suma a la orden ejecutiva con la que Trump había sancionado a fiscales y jueces de la CPI. La Casa Blanca cuestiona al tribunal por las órdenes de arresto contra funcionarios israelíes por presuntos crímenes de guerra en Gaza, entre ellos el primer ministro Benjamin Netanyahu, y por una investigación sobre soldados estadounidenses en Afganistán que la Corte ya cerró.

La CPI, con sede en La Haya, tiene 125 Estados miembros que ratificaron el Estatuto de Roma. Tras conocerse el Nobel, su presidenta, Tomoko Akane, felicitó a Pillay y dijo que el premio es un "reconocimiento" a la justicia internacional como "piedra angular de una paz duradera" en un "momento de profundos desafíos".

Pillay, de 85 años, presidió la comisión de investigación de la ONU que concluyó que Israel cometió genocidio en Gaza, un informe que el gobierno israelí rechazó. Actualmente integra la Corte Internacional de Justicia en el caso por genocidio contra Myanmar.

La respuesta de la Corte y el apoyo de Netanyahu

La Corte Penal Internacional rechazó las sanciones y afirmó que "la historia juzgará este momento". En un comunicado, sostuvo que la medida es "un ataque contra el Estado de derecho y contra los propios fundamentos del orden jurídico internacional, al cuestionar el principio fundamental de que nadie está por encima de la ley".

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, elogió a Trump y a Rubio por "esta decisión crítica". "La CPI no es un tribunal. Es un organismo político que representa una amenaza mortal para las democracias respetuosas de la ley en todo el mundo", señaló en un mensaje difundido por su oficina, que además acusó al Comité Nobel de haber "perdido su brújula moral" al premiar a Pillay.

Qué sigue

No se conoce todavía el alcance práctico de la prohibición de transacciones sobre el funcionamiento del tribunal ni la respuesta de los Estados parte europeos a la advertencia de Washington.