El Índice de Precios del Consumo (IPC) aumentó 0,07% en julio de 2026, informó el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con ese resultado, la inflación acumulada en los primeros siete meses del año llegó a 3,40%, mientras que la medición de los últimos 12 meses se ubicó en 4,27%.
El dato mensual fue bajo, pero no significa que todos los precios hayan quedado prácticamente congelados. Dentro de la canasta hubo movimientos en sentidos opuestos: los alimentos impulsaron el índice al alza y la baja de los combustibles tuvo el efecto contrario.
Alimentos por un lado y combustibles por el otro
La división de alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo una incidencia de 0,17 puntos porcentuales sobre el IPC de julio. Fue el principal empuje positivo entre los grandes rubros relevados por el INE.
En cambio, transporte restó 0,18 puntos porcentuales al resultado general. La explicación principal estuvo en las reducciones de 5,02% en la nafta y de 4,99% en el gasoil. Esas bajas compensaron aumentos observados en otros componentes del rubro, como los pasajes de avión.
También incidieron a la baja ropa y calzado, con -0,06 puntos porcentuales, y vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con otros -0,06 puntos. Restaurantes y servicios de alojamiento aportaron 0,05 puntos porcentuales al alza.
La suma de esos movimientos ayuda a entender por qué el promedio terminó cerca de cero, aunque la experiencia de cada hogar pueda haber sido diferente. Una familia que destina una mayor proporción de sus ingresos a alimentos puede haber sentido más los aumentos que otra con un gasto importante en combustible.
La inflación anual se mantuvo estable
La inflación de los últimos 12 meses pasó de 4,25% en junio a 4,27% en julio. Es una variación pequeña y mantiene al indicador dentro del rango de tolerancia de 3% a 6% utilizado por el Banco Central del Uruguay.
El IPC había subido 0,37% en junio y acumulaba entonces 3,33% en el año. Con el avance de 0,07% de julio, el acumulado de 2026 quedó en 3,40%.
La estabilidad del dato interanual es relevante porque ese indicador permite comparar el nivel general de precios con el de igual mes del año anterior. Sin embargo, no implica una reducción de precios: una inflación positiva significa que, en promedio, la canasta sigue siendo más cara que hace un año, aunque el ritmo de aumento se mantenga contenido.
Qué significa para el bolsillo
El IPC es un promedio construido a partir de una canasta amplia de bienes y servicios. Por eso no reproduce de manera exacta el presupuesto de cada persona. El impacto depende de cuánto pesa cada rubro en los gastos del hogar.
En julio, la baja de los combustibles tuvo suficiente peso para moderar el índice general. Pero quienes concentran sus compras en alimentos, restaurantes u otros servicios que aumentaron pudieron percibir un mes más caro de lo que sugiere el 0,07%.
El dato tampoco debe leerse como una comparación de precios entre comercios ni como una medición del costo de un producto aislado. El IPC observa la variación promedio de una canasta representativa a lo largo del tiempo.
Los próximos datos
El INE publicará el IPC de agosto el 3 de setiembre de 2026, según su calendario de difusión. Ese informe permitirá saber si la estabilidad observada en julio se sostuvo o si los movimientos de alimentos, combustibles y servicios volvieron a cambiar la trayectoria mensual.
Por ahora, el cierre de julio muestra dos señales simultáneas: la inflación anual permaneció cerca de la meta del Banco Central, pero dentro de la canasta continuaron existiendo diferencias importantes entre los rubros que más pesan en el gasto cotidiano.
Nota basada en el informe oficial del INE. Verificada el 7 de agosto de 2026.
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