Uruguay conmemoró en setiembre de 2026 los 20 años de su sistema de trazabilidad ganadera individual obligatoria, una infraestructura que permite identificar y seguir a cada animal del rodeo bovino y que se transformó en uno de los elementos distintivos de la producción cárnica nacional.

El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, destacó durante la celebración el papel que la trazabilidad tuvo en la apertura de mercados y en el posicionamiento internacional de la carne uruguaya.

En los últimos doce meses, las exportaciones cárnicas generaron más de US$ 2.748 millones, según cifras divulgadas por Presidencia.

De US$ 950 millones a más de US$ 2.748 millones

El Gobierno comparó la situación actual con la existente cuando comenzó el sistema obligatorio.

En 2006, las exportaciones de carne alcanzaban aproximadamente US$ 950 millones y el valor medio se ubicaba alrededor de US$ 1.800 por tonelada.

Dos décadas después, el ingreso anual supera los US$ 2.748 millones y el valor promedio informado ronda los US$ 5.500 por tonelada.

La diferencia no puede atribuirse exclusivamente a la trazabilidad. En esas dos décadas también cambiaron los precios internacionales, los destinos de exportación, la productividad, el tipo de productos vendidos y las condiciones del comercio mundial.

El propio Fratti señaló que no todo el crecimiento responde al sistema de identificación, aunque sostuvo que tuvo una participación importante: “No todo es por la trazabilidad, pero gran parte sí”.

Qué es la trazabilidad ganadera

El sistema permite mantener información individual sobre los bovinos durante su vida productiva.

A través del Sistema Nacional de Información Ganadera, Uruguay puede registrar datos vinculados al origen y movimiento de los animales hasta distintas etapas de la cadena productiva.

La trazabilidad individual obligatoria tiene sustento en la Ley 17.997, promulgada en agosto de 2006.

Para un país exportador de alimentos, disponer de este tipo de información ofrece una herramienta adicional frente a exigencias sanitarias y comerciales de los mercados internacionales.

La gestiona el Estado, con información y recursos disponibles para todos los productores, en articulación entre el MGAP y el Instituto Nacional de Carnes (INAC), según Presidencia.

Por qué importa para las exportaciones

Los compradores internacionales de alimentos exigen cada vez más información sobre sanidad, origen, procesos productivos y seguridad alimentaria.

La posibilidad de identificar el recorrido del ganado permite a Uruguay diferenciar parte de su producción y respaldar controles sanitarios.

Eso no garantiza por sí solo mejores precios, pero fortalece la capacidad del país de demostrar las características y el origen de su producción.

Fratti adelantó que está en curso una licitación para actualizar el sistema de trazabilidad para los próximos 30 años. También recordó que desde el 19 de agosto los veterinarios que despachan tropa deben ingresar la información de la caravana a la plataforma del Sistema Nacional de Información Ganadera para completar el proceso.

La carne sigue siendo clave para Uruguay

La carne bovina continúa siendo uno de los principales productos de exportación del país y tiene efectos sobre una cadena amplia que incluye productores rurales, frigoríficos, transporte, servicios y empleo en el interior.

Por eso, los cambios en el acceso a mercados o en los precios internacionales tienen efectos que trascienden al sector agropecuario.

Los 20 años del sistema ofrecen además una oportunidad para evaluar cómo combinar la trazabilidad tradicional con nuevas tecnologías y mayores exigencias internacionales sobre información productiva y ambiental.

Fuentes: Presidencia, Ley 17.997, El Observador y Ámbito. Contexto MGAP: actualización del sistema. Más información sobre el SNIG.