El canciller Mario Lubetkin confirmó que Uruguay cerró el diferendo con Estados Unidos por la brigada de médicos cubanos que trabaja en el Hospital de Ojos José Martí. «Hablamos tanto con las autoridades de Estados Unidos como con las de Cuba e hicimos lo que queríamos: que los 20 médicos cubanos sigan operando ojos en este país», dijo en una entrevista.

El cambio central está en la forma de pago. Hasta ahora, el dinero se canalizaba a Cuba a través del acuerdo de cooperación; con el nuevo esquema, el Banco de Previsión Social (BPS) se hará cargo de la «protección social y el pago del estipendio» directamente a cada profesional. El pago será «al profesional» y no «al país», resumió el canciller.

Por qué reclamaba Washington

Estados Unidos incluyó por primera vez a Uruguay en su informe anual sobre las «misiones médicas» cubanas. El documento identifica a 15 países cuyos gobiernos pagan directamente al régimen cubano por los servicios de esos trabajadores, una vía que Washington considera de financiamiento a La Habana. Según la embajada estadounidense, Uruguay figuró porque los pagos iban a la representación cubana y no había evidencia de que los médicos recibieran una remuneración por su trabajo.

La inclusión se comunicó a los ministerios de Relaciones Exteriores y de Defensa mediante una nota no oficial. Según reportes de prensa, el mensaje advertía que, si Uruguay mantenía el esquema, podía quedar en una «lista negra» de países con trabajo forzoso, lo que implicaría dejar de recibir ayuda militar estadounidense.

Cuánto se paga y a quiénes

La brigada está integrada por oftalmólogos, anestesistas, enfermeras y técnicos. Lubetkin habló de 20 médicos; el Departamento de Estado y el BPS manejaban la cifra de 21 profesionales cubanos. Permanecen en el país por períodos de tres años.

La presidenta del BPS, Jimena Pardo, había explicado a mediados de setiembre que el organismo destina unos 250.000 dólares anuales a la Operación Milagro, el programa que dio origen al hospital hace más de dos décadas. Según Pardo, esa partida es un estipendio para reintegrar gastos y no el salario de los profesionales: el BPS la transfería a una cuenta de la brigada habilitada por el Ministerio de Salud Pública, y el pago de los sueldos era responsabilidad de La Habana. No hay una cifra oficial sobre cuánto recibe cada trabajador.

El nuevo mecanismo no modifica el convenio firmado entre Uruguay y Cuba. El propio canciller reconoció un límite: Uruguay no puede impedir que, una vez cobrado, los médicos se vean obligados a enviar ese dinero a Cuba.

Qué sigue

La Cancillería trabaja con el Ministerio de Salud Pública, ASSE y el BPS para formalizar el pago directo. Resta conocer cuándo empezará a regir el nuevo esquema y si Estados Unidos retirará a Uruguay de la próxima edición de su informe sobre misiones médicas.