En 2026 una expedición científica observó de forma directa barriles con residuos radiactivos en el fondo del Atlántico norte. Durante décadas se vertieron allí más de 200.000 contenedores. El proyecto se llama NODSSUM y lo coordina el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia. Busca ubicar los recipientes, ver en qué estado están y cómo interactúan con el fondo marino.

Lo que vieron

La segunda campaña fue del 27 de mayo al 28 de junio de 2026, a bordo del buque Pourquoi Pas. El sumergible tripulado Nautile hizo 20 inmersiones a más de 4.700 metros. Algunos barriles están corroídos y parte del contenido se extendió sobre el lecho. Los investigadores quieren establecer cómo se desplazan esos materiales y qué consecuencias tienen para la vida marina. Una primera incursión se había hecho en 2025.

Qué sigue

El proyecto sigue con el análisis de las muestras. No se publicó este lunes una cifra de radiactividad en el agua ni un mapa cerrado de todos los puntos de vertido. La campaña de 2026 documentó el deterioro de varios contenedores.