Las tres dragas de la Administración Nacional de Puertos están varadas. Las áreas públicas del puerto de Montevideo volvieron a quedarse sin dragado propio. Una de ellas seguirá inactiva hasta el año que viene. La D-9, la única que venía trabajando, se rompió la semana pasada.

El estado de cada barco

Fuentes de la ANP informaron que la D-11 está en mantenimiento y estiman que quedará pronta en diciembre. En diciembre del año pasado, mientras sacaba sedimentos, se le desprendió un caño de succión de seis toneladas y cayó al fondo del Río de la Plata. En ese momento era la única de las tres en servicio. El organismo contrató una empresa para reflotar la pieza.

La D-7 está parada hace meses. Se prevé que retome en febrero del año próximo. La D-9 estuvo tres años sin dragar y hace un par de meses volvió, con certificados de navegabilidad mensuales y provisorios. La semana pasada se rompió y empezó a perder combustible. La reparación llevará algunas semanas. Cuando termine, hay que tramitar una habilitación provisoria nueva.

La lancha que no sale

Este año la ANP compró en China una lancha batimétrica, la Guyunusa. Llegó a Montevideo en abril para medir profundidades en el canal de acceso y en las áreas públicas. Sigue en el muelle, sin operar, por trámites.

El convenio y el comunicado

El convenio colectivo del área de dragado venció a finales del año pasado y se prorrogó dos veces, hasta principios de diciembre. El directorio, enfrentado con el sindicato, mandó un texto a todo el personal. El título fue: "¿Cómo es posible que la draga 7 permanezca sin trabajar cuando está en condiciones de hacerlo?".

El directorio atribuyó la parada al acuerdo firmado en el Ministerio de Trabajo. Dijo que ese convenio cubre a las tripulaciones de las dragas de succión en régimen semanal y obliga a pagar partidas por encima del salario regular aunque el barco esté roto, varado o fuera de servicio. Esas partidas promedian unos $ 100.000 nominales por mes. En los cargos más altos llegan a $ 250.000.

Según el texto, un par de meses antes la tripulación pidió un cocinero concreto y, al no tenerlo, no navegó. Una semana antes del comunicado pasó algo parecido con un ayudante de cocina. El viernes 22 de mayo la D-7 "permaneció varada, pronta para salir, porque ningún marinero estuvo dispuesto a ser ayudante de cocina, tal como autoriza el convenio". El directorio agregó: "En los últimos meses, la falta de un cocinero o de un ayudante de cocina han sido pretexto suficiente para que la draga 7 se negara a trabajar. En esos casos, como resultado del convenio, toda la tripulación siguió cobrando el salario y las partidas especiales".

La propuesta que la administración lleva a la negociación es atar esas partidas al trabajo hecho. El documento dice: "El cobro de partidas por encima del salario regular debe estar estrictamente ligado al cumplimiento de las tareas. Esto vale para cualquier trabajador y muy especialmente para quienes reciben su salario de los impuestos que pagan los uruguayos".

Qué sigue

La D-11 sigue en reparación, con una estimación de diciembre. La D-9 espera el arreglo y un certificado nuevo. La mesa con el sindicato sigue abierta. El convenio vigente llega hasta principios de diciembre.